martes, 11 de marzo de 2014

Catalunya y el derecho a decidir

Cataluña y el derecho a decidir 

El diario digital Público ha lanzado una interesante iniciativa de debate llamando Espacio Público. Desde la semana pasada se está produciendo un intenso diálogo entre diferentes expresiones políticas, intelectuales y sociales de nivel en torno a “Catalunya y el derecho a decidir”, que toma como referencia el texto base del profesor Vicenç Navarro. Os reproduzco mi aportación al mismo http://www.espacio-publico.com/catalunya-y-el-derecho-a-decidir#comment-703

Lo primero saludar la iniciativa de Espacio Público. A pesar de la importancia del tema a tratar, no son habituales los ámbitos de debate, que desde una visión estratégica, profundicen en el debate de la cuestión nacional, y en concreto, del derecho a decidir.

La izquierda transformadora muestra un importante déficit político y teórico en estos momentos, que choca con el importante potencial electoral que presenta. Para evitar cualquier tipo de abstracción en las reflexiones que se desprenden de la lectura del texto propuesto por el profesor Navarro, el presente artículo se estructura en cuatro apartados a modo de tesis.

1. La formación de la naciodalidad catalana moderna y su necesaria revisión teórica

“El nacionalismo es anterior a la nación, no son las naciones las que hacen a los estados y al nacionalismo, es a la inversa”. Esta famosa definición realizada por el historiador británico Eric Hobsbawm en su famoso ensayo “Naciones y nacionalismos desde 1780?, sirve de marco teórico para el presente texto. Según dicho marco, los movimientos nacionalistas contemporáneos serían una expresión política propia del nacimiento y desarrollo del mercantilismo y el posterior capitalismo a partir del siglo XVII.

La “nación catalana” sería expresión del ideario político del movimiento nacionalista nacido en Cataluña en el siglo XIX, y del particular desarrollo del proceso de industrialización trunco seguido en España, de las pérdida de las colonias en 1898 y en definitiva, sirve de reacción a la incapacidad de la burguesía en España de liderar un proceso de industrialización y de construcción de un estado capitalista moderno.

Cabría preguntarse ¿cuáles son los factores que han permito hablar de una nacionalidad catalana moderna?. Históricamente desde la izquierda marxista catalana se ha hablado de tres:

- La formación de un espacio económico diferenciado que ha permitido generar una dinámica de acumulación propia. Frente al predominio de un capitalismo basado en la explotación extranjera de recursos naturales y de obras públicas que derivan en una formación social atrasada de base agraria y rentista, en la Cataluña del siglo XIX se desarrolla una acumulación industrial endógena.

- La industrialización en Cataluña explica el surgimiento de una estructura de clases también diferenciada, cuya característica principal es la aparición de una clase obrera industrial numérica y políticamente muy superior a la del resto del España, así como una burguesía moderna, productiva y de carácter nacional.

- La persistencia de una cultura popular basada en la lengua catalana y en las formas de psicología colectiva provenientes de una historia popular que adquieren carácter de diferencia nacional con el desarrollo económico posterior.

Esto genera una dinámica conflictiva entre la construcción de un Estado burocrático, centralista bajo hegemonía latifundista, y una Cataluña anticentralista, opuesta al dominio de los oligopolios y de los latifundistas, que tiene como protagonista a la clase obrera y sectores populares catalanes, junto a una burguesía nacional antilatifundista y opuesta al centralismo.

Según este marco conceptual, es dentro del capitalismo y de las diferentes formas en la que se desenvuelve en España, donde encontramos el surgimiento de la llamada “cuestión nacional”. Este es el esquema aún vigente dentro de importantes sectores de la izquierda, esquema que debería afrontar una pregunta, ¿dichos factores siguen vigentes dentro de la globalización capitalista?.

Este es un tema complejo que podría servir de base para una actualización del pensamiento de la izquierda transformadora en relación al debate nacional en España, análisis que excede al presente texto. Así que con una mera intención de marcar posición, opino que en la fase actual del capitalismo hablar de burguesías nacionales es un error, no creo que en España ni en Cataluña exista un sector de la burguesía capaz de sostener un proyecto endógeno, autocentrado; más bien al contrario, en mi opinión, los intereses dominantes de la burguesía son fundamentalmente transnacionales. Esto permite explicar la creciente “convergencia” de intereses entre los bloques de poder en Cataluña y España, la superación deliberada del pasado industrial catalán y la adopción de un patrón inmobiliario y financiero como en el resto del estado. Elementos que permiten afirmar, que el nacionalismo hegemónico en Cataluña (CiU) se ha erigido como la “tercera” pata del bipartidismo en España.

2. La cuestión nacional en el marco de la globalización

La crisis de mediados de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado en España desembocan en la plena internacionalización de nuestra economía con la entrada en la UE. Proceso hegemonizado por una alianza de sectores liberales antifranquistas y sectores provenientes de la propia dictadura que marcan el proceso de inserción en la globalización y en la construcción de una economía de base financiera e inmobiliaria, bajo una organización territorial basada en las CC.AA. y el dominio de un bipartidismo imperfecto, como elementos característicos del estado surgido de la denominada Transición.

Para los partidos políticos españoles, la cuestión nacional quedaba diluida en un proceso supranacional exitoso como era la UE, mientras que para los partidos nacionalistas hegemónicos en Cataluña, el viejo Estado nación español quedaba obsoleto, y la consecución de la independencia vendría de la mano de la conocida como “Europa de los pueblos”. A pesar de las diferencias, ambas posiciones políticas coincidían en la máxima de “más integración menos estado”, elemento básico para entender el pacto entre el bipartidismo y el nacionalismo conservador catalán. La UE como fórmula para un estado mínimo neoliberal en España y en Cataluña.

La crisis actual es la crisis del esquema heredado de la Transición. La reconfiguración de la división internacional del trabajo marca el paso de España de un país semi-periférico a la periferia total dentro de la nueva Europa pos-crisis. Esta realidad obliga a replantearse muchos postulados tradicionales dentro de nuestro pensamiento político. En este nuevo escenario internacional ¿qué significa independizarse?. En mi opinión, ser un estado más dentro de la Europa alemana actual, sometido a un fuerte proceso de especialización exportadora, que marcaría la desindustrialización en Cataluña y la adopción de un patrón de economía de servicios turísticos y de atención personal, sometido a un fuerte proceso de desfiscalización, de dumping medioambiental y laboral acentuado.

Tengo serias dudas que un Estado catalán independiente sería la forma de estado idóneo para superar el carácter periférico que la globalización en Europa depara a los países del sur. Si entendemos la Troika como la herramienta de homogenización de políticas de ajuste estructural en el espacio europeo, tenemos que tener en cuenta también, que esas políticas responden al interés de nuestro bloque de poder, que los intereses rentistas inmobiliarios o financieros requieren de una España periférica, esquema que comparte también CiU para Cataluña.

3. La independencia y el debate de la “utilidad”

El profesor Navarro nos invita a responder a una pregunta en mi opinión central: ¿qué modelo económico y qué forma de estado necesitamos para superar los déficit heredados de la Transición?. Para el ponente la Transición y la actual Constitución marcan un modelo caracterizado por una democracia limitada, escaso bienestar social y la negación de nuestro carácter plurinacional. El ponente avanza e induce otro debate interesante. Esos límites son de imposible solución dentro del marco actual, requiriendo un nuevo proceso constituyente que abriese la posibilidad de un cambio real superador de los déficit heredados de la Transición, que sin nombrarlo, parece decantarse por una opción federal. Para que dicha dinámica de ruptura democrática se abra es necesario el reconocimiento del “derecho a decidir”, lo que antes conocíamos como derecho de autodeterminación. Tesis que comparto y defiendo.

Dicho lo anterior, cabría preguntarse cómo se desenvuelve dicho debate en Cataluña. Siguiendo el esquema defendido por López Bulla, nos encontramos con dos realidades. En primer lugar, existe un activismo por la independencia que cuenta con la iniciativa política. En segundo lugar existe un sector importante de la población no tan activa y tan movilizada, que intenta ser captada por el sector independentista en torno al debate de la “utilidad”. Básicamente el esquema sería “con una Cataluña independiente viviríamos mejor”.

Este rango de la utilidad, propio de esquemas teóricos positivistas y de ópticas políticas de raíz liberal, es el hegemónico en el independentismo actual. Aquí se encuentra en mi opinión uno de los problemas que tenemos la izquierda y que le da, de momento, la hegemonía del proceso a la derecha nacionalista catalana. En el debate de la independencia, no vale defender la independencia “a palo seco” –o el “federalismo a palo seco”-, sino que se debe exigir que se exponga qué tipo de estado se quiere y qué modelo económico se defiende. Por ejemplo, que marco de relaciones laborales existiría en una Cataluña independiente en el marco de la globalización actual y de la división del trabajo dentro de la UE, o que marco de relación público-privada existiría en una Cataluña independiente. Tenemos que reconocer que la izquierda y el movimiento obrero no hemos sabido plantear el debate de esta forma.

Y aquí entramos de nuevo en el debate de la “utilidad”. Si se carece de un proyecto para definir el concepto que denomino utilidad, sólo nos quedaría el “factor sentimental”, muy presente en el marco de la izquierda, cediendo la materialidad del debate a la derecha nacionalista. Sin embargo la derecha nacionalista catalana asimila la utilidad al concepto de “renta”, lo que le ha permitido encontrar un discurso generador de hegemonía que transciende al propio marco partidario de CiU. El debate de la renta se ha convertido en un argumento transversal e interclasista que le permite al nacionalismo una capacidad de iniciativa política insospechada hace dos o tres años, en plena lucha de masas contra los recortes y las reformas laborales en Cataluña.

El esquema sería: “si la riqueza generada en Cataluña se quedase en Cataluña estaríamos mejor”, debate que normalmente se tiene dentro de la política fiscal, siendo su dimensión principal, el ya conocido debate acerca de las balanzas fiscales. La derecha nacionalista traza un discurso con fuertes reminiscencias históricas, al asimilar a “España” el fracaso de nuestra inserción en la globalización, de la misma forma que el primer nacionalismo catalán lo hacía con el fracaso del 98 o de la industrialización.

Si a esto sumamos que el marco referencial de integración en la globalización no son ya los Estados nación sino las regiones, vemos como la dinámica fragmentadora de la globalización encuentra en el debate de la renta y los recursos fiscales de la zonas ricas la horma de su zapato. El debate territorial italiano sirve de base, junto al belga, para entender este proceso.

Esta dimensión de la utilidad relacionada con la renta y los recursos en clave territorial, explican porque el debate acerca del “derecho a decidir” opera, de momento, como un elemento que logra la unidad dentro de las capas medias y profesionales urbanas, que contrasta con la división existente dentro de la clase obrera y demás sectores asalariados.

4. La opción federal

Para la izquierda la pregunta clave sería ¿cómo dejar de ser periferia?, ¿cómo romper con nuestra posición actual en la división del trabajo dentro de Europa?. A lo largo del texto he intentado argumentar porque entiendo que este objetivo sería imposible dentro de una opción independentista. Sin embargo la opción federal cuenta con pocos apoyos dentro de una visión negativa de la misma, consecuencia de la dinámica recentralizadora impulsada por el PP y de una izquierda con importantes déficits federalistas.

Pero en mi opinión más que la fundada duda de que en España pueda haber un encaje para el modelo federal, vista la fuerza de la derecha centralista y del bloqueo al Estatuto impulsado por el “Tripartit”, en mi opinión el problema que tiene la opción federal es la escasa base popular con la que cuenta. Este escaso apoyo puede encontrarse en el fracaso de la I República, único precedente federal en nuestro país, o de la derrota de la II República, que transmiten la imagen de caos al proyecto republicano y federal.

Uno de los escenarios que mayor credibilidad social pueden darle al federalismo, es el tratamiento que se le dé al Estado social. Para que el proyecto federal gane una importante base popular obliga a situar a este modelo como el único capaz de resolver los tres grandes déficits arrastrados desde el siglo XIX: la falta de una base productiva y tecnológica propia, la falta de un Estado social avanzado y la escasa “calidad” democrática de nuestro sistema. Superar estos tres límites permitirían poner las bases para superar nuestro carácter de formación social periférica en el marco de la Europa pos-crisis que se abre.

El principal problema es el desigual reparto de la renta que sufrimos. La dinámicas centro-periferia de la globalización requieren de un contrapeso que no se va a dar ni en un modelo centralista ni en un modelo independentista. El Estado federal permitiría impulsar las fuerzas endógenas que posibilitarían construir una economía autocentrada, romper con el bloqueo del obsoleto modelo centralista o del agotado de las CC.AA. y permitir mecanismos redistribuidores de la riqueza a nivel de clase y a nivel de territorios, junto al desarrollo de una democracia de base municipal y del ejercicio de las culturas nacionales existentes en torno al derecho a decidir. Modelo que sería el primer estado construido al margen de la hegemonía de las burguesías conservadoras españolas y de la derecha nacionalista catalana.

Pero para llegar a esa realidad los federalistas debemos salir del mero ejercicio intelectual a una praxis política audaz y valiente. Que cuando desde la izquierda catalana se diga, ¿dónde están los federalistas en España?, encuentren una referencia nítida, que permita trazar alianzas, y así recuperar un bloque social formado por las clases trabajadoras de nuestro país y las capas medias de profesionales y técnicos, única alianza capaz de lograr una salida social y democrática a la crisis actual.

miércoles, 12 de febrero de 2014

La herencia del PP y su cabeza Rajoy

España carece ya de bases para la recuperación, sus desequilibrios son imposibles de remontar y además van a peor. El más grave sin duda es la gigantesca burbuja de deuda, que ha tomado una senda explosiva, lo que hace inevitable la suspensión de pagos antes o después. En dos años Rajoyha despilfarrado 250.000 millones de euros en gasto político improductivo, una salvajada que raya el delito de lesa patria. El sistema sólo se mantiene por el compromiso de Draghi de hacer todo lo necesario para mantener la Eurozona. A los mercados les había bastado la amenaza de intervención para bajar las primas de riesgo, pero eso ya no es suficiente, por lo que Draghi ha diseñado un programa denominado OMT (Outright Monetary Transactions) de compra ilimitada de bonos soberanos por el BCE.

Este programa ha sido considerado ilegal por el Constitucional alemán, pero en lugar de vetarlo se ha lavado las manos como Pilatos, enviándolo al Tribunal de Justicia de la UE, que le dará luz verde. Sin embargo, su activación ya no será gratis: exigirá un drástico ajuste del déficit donde trabajadores, pensionistas, clase media y jóvenes parados serán los que llevarán la peor parte. El OMT es en la práctica un rescate en toda regla, algo que Rajoy aceptará encantado, pues no le importa llevar a la miseria y al hambre a media España con tal de mantener intacto el despilfarro político de sus cientos de miles de enchufados, la base de su poder.

España hoy se asemeja a Grecia antes de la crisis

Y mientras Mariano y sus secuaces siguen predicando una recuperación inexistente, las necesidades de endeudamiento para 2014 van a batir todos los récords: 260.000 millones de euros entre vencimientos y deuda nueva, un 25,4% del PIB, la mayor cifra de toda la Eurozona (242.400 según los PGE que no se han cumplido jamás). Esta cifra brutal haría estallar la burbuja, únicamente el OMT puede aplazarlo pero no evitarlo: sólo es más droga para los drogadictos.

Cuanto más tiempo pase, mayor será la burbuja y más devastador su estallido: impedirá la recuperación y la creación significativa de empleo durante, al menos, 30 años. La mitad de los jóvenes de hoy jamás encontrará un trabajo digno. Los desequilibrios de España se asemejan mucho a los de Grecia antes de la crisis. A esto es a lo que nos ha conducido esa nueva desgracia nacional llamada Mariano Rajoy:

1. Al mayor nivel de endeudamiento público en 200 años (1). El problema no es sólo la cantidad alcanzada, ya imposible de devolver, sino la rapidez con la que está creciendo, muy superior a la de su predecesor. Además, y este es el verdadero drama, la ineficiencia en la utilización de los recursos públicos (gasto político improductivo) resulta pavorosa. Es como tirar el dinero por la fregadera.

2. A que la economía española, con una estructura cada vez más tercermundista, sea “totalmente incapaz de crecer sin aumentar el endeudamiento exterior” (2). La competitividad de nuestra industria no solamente no está mejorando, sino que está empeorando, consecuencia de tener los input más caros de Europa (gas y electricidad), los impuestos más altos de nuestra historia y un desfase tecnológico abisal, consecuencia de la destrucción por el PSOE en 1983 del sistema universitario, hoy totalmente en manos de la izquierda.

3. A que, a pesar de todos sus compromisos y promesas, el ‘esfuerzo’ de consolidación fiscal ha sido cero en 2013, mientras el gasto político improductivo sigue fuera de control, porque antes que reducirlo –’eso no se toca’, dijo Mariano– prefiere que los niños se mueran de hambre.

4. A un sistema de pensiones quebrado, que necesitará o fuertes reducciones de las mismas o transferencias crecientes del Estado, más de 30.000 millones en 2014, un dinero que no tiene.

5. La eventual creación de empleo será inapreciable en el mejor de los casos. La creación de empleo en el último cuatrimestre ha sido marginal –contratos a tiempo parcial y temporales, es decir, empleos basura–  y debidos a circunstancias excepcionales –campaña agrícola inusual– y no se repetirán a ese nivel en 2014. Y no sólo es el paro, es que la precarización y los contratos de miseria están creciendo vertiginosamente. Claro que a Mariano, como el resto de problemas de España, esto le trae sin cuidado.

6. El impulso de las exportaciones se ha desvanecido por nuestra falta de competitividad derivada del coste disparatado de los inputs energéticos y de la escasa especialización y valor añadido de nuestros productos.

7. La crisis de los emergentes, que no ha hecho más que empezar, va a ser seriamente perjudicial para nuestro país, empezando por los grandes del Ibex.

Si alguien piensa que con estas “sólidas bases” –Rajoy dixit– nos vamos a recuperar, o no sabe de lo que habla o prefiere las esperanzas vanas a la realidad.

Un sistema bancario insolvente y sin crédito a la economía

Y no sólo es la economía no financiera: el sistema bancario, a pesar de haber recibido –en forma de dinero efectivo, esquemas de protección de activos, Sareb, avales–- cerca de 300.000 millones, el 29,4 % del PIB, a lo que añade otra cantidad equivalente al 29% en préstamos del BCE, sin los cuales el sistema bancario español habría dejado de existir, el mayor rescate del mundo desarrollado, es insolvente y consecuencia no ya de la burbuja inmobiliaria, sino de la depresión económica y de su exposición a la deuda soberana.

Más de 50.000 millones se dan ya oficialmente por perdidos, la mayor socialización de pérdidas de la Historia de España. Pero para el FMI, en un informe sobre España (agosto de 2013, pág. 17), en un cuadro titulado ‘Balance para el contribuyente’, la cifra no recuperada, que estima que se perderá en su mayor parte, es de ¡185.167 millones!

Pero no nos quedemos en la afirmación de que la banca española es insolvente, sino que veamos por qué. Para ello voy a utilizar los datos de la Plataforma para la Nacionalización de las Cajas de Ahorro, que es el mejor análisis que conozco sobre el tema, y de BoA/Merrill Lynch. En relación a los pasivos, se observa que:

a. El endeudamiento es estremecedor: por cada euro debe 17,98.

b. El patrimonio neto es sólo el 5,56% del pasivo, 215.121 millones.

Sin embargo, para poder afirmar que el sector financiero es insolvente no basta con una evolución negativa del patrimonio neto, sino que este sea negativo. Y esto es lo que ocurre, por la ocultación de pérdidas y la manipulación de balances, con la colaboración del BdE, básicamente en tres apartados.

a. Activos fiscales e intangibles. Los activos fiscales son pérdidas del pasado que se supone serán compensadas con reducción de impuestos sobre beneficios del futuro, algo que Basilea III ha prohibido, pero que Bruselas ha solucionado. ¿Cómo? Garantizando Rajoy con nuestro dinero que las reducciones de impuestos se harán tanto si tienen beneficios como si no. Estos, sumados a los activos intangibles, suponen 115.446 millones.

b. Pérdidas ocultas. Se sigue ocultando morosidad y pérdidas utilizando la fórmula de las refinanciaciones que a fin de 2012 habían alcanzado la cifra de 208.000 millones. Estos préstamos refinanciados los clasifican en ‘dudoso’, ‘sub-estándar’ (un camelo del BdE que solo existe en España) y ‘normales’ y a cada uno le aplican un porcentaje de provisión, p.e. cero a los ‘normales’ –que de normales no tienen nada porque han sido impagados a vencimiento–. Si se consideran las posibilidades de impago según el informe de Oliver Wyman, eso supone unas provisiones medias del 49,46% frente a sólo el 18,8% provisionado: 63.800 millones a añadir.

c. Estas cifras son de fin 2012, pero la situación ha empeorado en 2013. La morosidad oficial ha pasado del 10,4 al 13,1%, unos 40.000 millones adicionales. La mora real asciende al 17,03%. La oficial obligaría a provisionar casi 20.000 millones adicionales.

d. La deuda soberana en manos de la banca ascendía a fin de 2013 a 295.000 millones. Hasta ahora se permite considerarla sin riesgo, pero esto es falso. El riesgo de impago de la deuda española es hoy del 22%, luego una correcta cobertura de riegos obligaría a la banca a provisionar 65.000 millones. Moody´s Analitic señalaba hace tres semanas que “el incremento de deuda soberana por parte de los bancos españoles es insostenible”.

En resumen, al patrimonio neto, 215.121 millones, le restamos las provisiones no realizadas, que equivalen a 263.446 millones, su patrimonio neto sería de -58.000 millones. Es decir que el sistema bancario español como conjunto está quebrado.Los que dicen que ya no son necesarias más recapitalizaciones mienten como bellacos que son. Los mismos que nos decían hace unos meses que el rescate de la banca no costaría un euro a los contribuyentes. Por ello y como señalaba hace unos meses el primer analista del Financial Times, “es irracional mantener los ahorros en bancos del país (porque tendrá que ser recapitalizado de nuevo) y ya no hay manera de que el Estado español pueda garantizar el sistema sin incurrir él mismo en impago”. Serán los depositantes grandes y pequeños quienes se autorrescatarán como en Chipre con quitas importantes de sus ahorros.

La afirmación de que era imprescindible rescatar a todos los bancos y cajas, porque si no los depositantes perderían sus depósitos, es una canallada que no tiene nombre. Decir que el rescate ha sido para garantizar los depósitos, cuando en realidad lo ha sido para devolver a las cajas y bancos alemanes, franceses y holandeses el dinero que tan irresponsablemente prestaron a unos presuntos delincuentes sin garantía suficiente, y para evitar que fueran a la cárcel todos los políticos al frente de las cajas, que es donde deberían estar. En conjunto, en los pasivos de nuestro sistema bancario los depósitos de clientes suponen el 43,5%, y un 39,1% los depósitos de menos de 100.000 euros. El resto son fondos propios, dinero del BCE, de los bancos y cajas alemanas, etc.

Lo que tenía que haberse hecho, como ha ocurrido en el mundo civilizado, eradejar quebrar todo lo que no era viable, liquidar todos los activos y, si su valor era superior al de los depósitos de clientes de menos de 100.000, lo que ocurría y de sobra en todos los casos, que fueran estos los primeros en cobrar y del resto del pasivo se repartiera lo que quedara. Islandia, que dejó caer a todos sus bancos, se encuentra hoy en la senda de la recuperación, el FMI felicitó en su informe de agosto 2013 al Gobierno de Islandia por “no haber asumido los costes del rescate bancario”. Sin embargo, los miserables que nos gobiernan han rescatado a todos, y el resultado es que España se encuentra hoy en la senda del hundimiento, no de la recuperación.

¿Qué derecho tenían los canallas que diseñaron y ejecutaron este disparate, el FROB, el FAAF, el BdE, Hacienda y los respectivos jefes de Gobierno responsables principales a disponer del dinero de los españoles, para devolver lo que jamás se ha devuelto en ningún rescate?, ¿tienen idea acaso estos infames burócratas sentados en sus cómodas poltronas del dolor, la desesperación y la miseria que han hecho recaer sobre millones y millones de familias? Todos y cada uno de ellos deben responder de sus actos ante la Justicia, porque lo que han hecho ha sido tan increíblemente perverso y maligno que no se puede ni olvidar ni perdonar.

(1) El máximo en 200 años se alcanzó en 1901 como consecuencia de las guerras de Cuba y Filipinas perdidas ante los EEUU. Mariano lo ha superado con creces y sin necesidad de perder ninguna guerra, lo que no deja de tener su mérito.

lunes, 13 de enero de 2014

La oligarquía política

Así se fundo la oligarquía de los partidos políticos

1º (1923-1930) Alfonso XIII se apoya en la dictadura de Miguel Primo de Rivera. En 1930, obligado por la presión de militares y civiles, el dictador presenta su dimisión al rey, que la acepta. Fracasados los gobiernos de Dámaso Berenguer y de Juan Bautista Aznar-Cabañas, la decadencia y la crisis de poder político se tornan gravísimas, lo que conlleva la abdicación y huida del monarca tras la celebración de unas elecciones locales en las que el republicanismo resulta triunfador (1931).

2º (1931-1936) Los conservadores y viejos monárquicos fundan una república de partidos, sin separación de poderes y sin representación ciudadana, por lo que el proyecto, corrompido desde un principio, culmina con la radicalización y el fracaso absoluto, mas no por su forma de Estado republicana, sino por su forma de gobierno partidocrática.

3º (1936- 1939) España queda sumida en una guerra civil.

4º (1939) Franco gana esa guerra e instaura una nueva dictadura que lo mantiene casi cuarenta años en el poder.

5º Franco prepara su sucesión y se reune con Don Juan, hijo de Alfonso XIII.

6º (1967-1974) Mientras los españoles permanecían sumisos, había quienes luchaban en el extranjero por la libertad, arriesgando también sus vidas en España, ya que no se habían exiliado como otros.

7º (1969) Juan Carlos traiciona a su padre, Don Juan, y pacta con Franco la sucesión.

8º (1974) Trevijano organiza en París los encuentros de Don Juan de Borbón con los grupos republicanos y Ruedo Ibérico, donde manifesta su rechazo al nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Ese mismo año organiza y coordina la Junta Democrática de España, para la que redacta todos sus manifiestos y funda un centenar de Juntas locales y sectoriales por toda España. Ofrece el discurso de presentación de la Junta al Parlamento Europeo en Estrasburgo.

9º (1975) Juan Carlos asume la jefatura del Estado como sucesor del dictador a título de Rey.

10º (1976) Trevijano dirige la acción de la oposición a través de la  Junta Democrática para conseguir la ruptura democrática. Ese mismo año consigue la adhesión de todos los partidos hasta entonces en la clandestinidad, fundando la Platajunta.

11º (1976) El PSOE de Felipe González y el PCE de Santiago Carrillo conspiran con los franquistas, difaman a Trevijano y traicionan a la Platajunta, impidiendo con ello cualquier posibilidad de ruptura democrática.

12º Kissinger apoya al PSOE y derroca a Trevijano porque lo vincula falsamente con la ideología marxista; toda una trama orquestada por los traidores a la libertad que luego serían llamados “padres de la democracia”.

13º (1976) Manuel Fraga, de acuerdo con Felipe González, encierra a Trevijano en la cárcel durante cuatro meses, anulando la oposición ante los pactistas del Estado. Durante ese tiempo, aprovechan para bloquear definitivamente la apertura de un periodo de libertad constituyente y promulgan la Ley para la reforma política, sometida a plebiscito (pregunta sobre el sí o el no a algo ya decidido).

14º (1977-1978) Socialistas y franquistas pactan con los nacionalistas el llamado consenso político. Se niega a los españoles la apertura de un periodo de libertad constituyente y se redacta una constitución en secreto. A los españoles sólo se les deja decir sí o no al proyecto impuesto. Como no hay alternativa y los españoles vienen de sufrir una dictadura, sumada a unos horribles años de terrorismo, gana el sí. ASÍ SE FUNDÓ LA CORRUPTA OLIGARQUÍA DE PARTIDOS

Prometeo


De Prometeo a Frankestein
Aunque Internet pueda ser utilizada por las fuerzas del mal...esa constatación no anula la realidad de que la propia naturaleza de Internet favorece su uso emancipador y la resistencia al poder.

La actitud hacia la tecnología en la cultura occidental ha oscilado entre dos mitos: el de Prometeo y el de Frankenstein. Entre el mito de Prometeo que robara el fuego a los dioses para entregarlo a los seres humanos y el mito de Frankenstein cuya criatura escapa a su control.

Tradicionalmente, la izquierda y las fuerzas de progreso han conectado con el mito de Prometeo, contemplando la tecnología como un instrumento emancipador, mientras que las fuerzas reaccionarias conectaban con el mito de Frankenstein, previniendo del uso de la tecnología con las leyes "naturales" o divinas.

De alguna manera, la explosión de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki subvertió esa relación, advirtiendo de la existencia de tecnologías perversas que podían no emancipar a la humanidad, sino destruirla. Y aunque se quisiera distinguir entre el carácter presuntamente "neutro" de las tecnologías y la responsabilidad humana sobre su buen o mal uso, era difícil eludir la consideración de determinadas tecnologías como intrínsecamente malignas. Si las armas nucleares abrían la marcha, otras seguirían su camino, como determinados cultivos transgénicos que aparecían como potencialmente insalubres o, en el caso de la tecnología "Terminator", abortaban su reproducción obligando a los campesinos a su recompra, convirtiéndose así en un instrumento directo de dominación de la multinacional Monsanto que la producía.

En este contexto, Internet aparece inicialmente como una tecnología "buena", potenciando una red descentralizada resistente a los poderes y reacia al mercantilismo. Una red que sería ampliamente usada por movimientos emancipatorios para organizarse y comunicarse, siguiendo el camino de los zapatistas y del movimiento antiglobalización.

Pero, naturalmente, no podían faltar "aguafiestas" que denunciaran el uso de Internet como instrumento del poder y de degradación de la cultura. El libro "La comunicación jibarizada" de Pascual Serrano se sitúa en buena parte en esa corriente, aunque no renuncia al uso emancipatorio de Internet que su autor ha venido practicando a través de la revista "Rebelión".

Ahora bien, del mismo modo que la tesis de la "neutralidad" de la tecnología debía cuestionarse en el caso de tecnologías "malignas", también debe cuestionarse en el caso "benéfico" de Internet. Pues aunque Internet pueda ser utilizada por las fuerzas del mal, y las denuncias de Edward Snowden han abundado en ello, esa constatación no anula la realidad de que la propia naturaleza de Internet favorece su uso emancipador y la resistencia al poder. Aunque, naturalmente, ello no nos autoriza a relajarnos: las potencialidades emancipadoras de Internet sólo pueden realizarse a través de un intenso trabajo y de la lucha contra los intentos de pervertirlas.

El debate está servido.

sábado, 24 de agosto de 2013

Las mentiras en la política

Las mentiras de Rajoy
La impunidad con la que ciertos políticos gozan a la hora de decir enormidades sin que intervenga la legalidad vigente del decoro y del respeto al otro se ha convertido en un espectáculo repugnante. Para colmo, esta ilustre tropa tiene la desfachatez de “pedir disculpas” a posteriori, como si al hacerlo dejaran de pensar del modo en que lo expresan sus enormidades verbales. Pero el fondo de su pensamiento sigue inmutable, más o menos acomodado a las circunstancias.

Formalmente, las disculpas no se piden, sino que se presentan. Al margen de este desliz que les importará un bledo, lo que conviene saber es qué hacemos con estos actos de habla que, como dijera Chomsky, reflejan una “estructura profunda” mental que, en el caso presente, es destilación quintaesenciada de un fondo totalitario al que no se ha renunciado, digan lo que digan estos cínicos demócratas de toda la vida. Que el discurso de la clase política actual discurra entre equivocaciones, mentiras y disculpas, es todo un síntoma general de lo que el antropólogo Mauss llamaba un “hecho social total”, donde se interrelacionaban negativamente fenómenos jurídicos, políticos, económicos, éticos, estéticos, etcéteras.

 En el caso de la derecha política digamos que, cuando es mayoritaria, se siente tan fuerte que es capaz de convertir la democracia más perfecta en una dictadura. Arrasa con todo. Se parece a ese ejército que destruye ciudades enteras, casas, fábricas, escuelas, hospitales, palacios, bibliotecas, museos y destripa cuerpos de hombres y mujeres, ancianos y niños,  y lo llaman paz.  

Históricamente, la derecha jamás ha respetado la democracia. Fue siempre antiparlamentaria y negadora de la voluntad popular. Nunca vio con buenos ojos la implantación del sufragio universal. Durante el siglo XX, se esforzó en dinamitar cualquier atisbo democrático cultivando las posiciones más nefastas para la condición humana, las representadas por el nazismo y el fascismo, aquí conocido como franquismo. La rémora que esta actitud supuso para la implantación institucional de una auténtica democracia ha sido un lastre tan pesado que las más elementales libertades individuales y colectivas jamás se desarrollaron. ¿Cómo llamar, pues, transición democrática a lo que fue un burdo maquillaje verbal? Con la derecha de por medio la democracia es un burla continua.

En este contexto, la ola de degradación ética actual del PP, especialmente de sus gerifaltes de bajura, no nos ha defraudado lo más mínimo. Al contrario. Era la que cabía esperar de una organización que nunca renegó de su humus ideológico natural, donde el lenguaje  como instrumento de falsificación juega baza tan importante, como ya lo hiciera en el nazismo. Ya observaba Platón que el lenguaje se inventó para ocultar la verdad, y, desde luego, en el caso del PP dicha conjetura es dogma. Es perfectamente comprensible que el propio Rajoy diga que “me equivoqué” con ese Mefistófeles cabrón llamado Bárcenas. Fascinante. Algunos ingenuos se lamentan de que no añadiera “lo siento. No volverá a ocurrir”.  A lo que bien podríamos replicar: ¿por qué no lo dijo?  

Porque sabe mejor que nadie que sí volverá a ocurrir y llamará del mismo modo a una cosa que es diferente, que esto es lo que significa etimológicamente “equivocarse”. Donde hay corrupción y mentira, él ve insidias, conspiraciones y maquinaciones contra su dignidad. Extraño comportamiento, porque reconocer que mintió no sería ninguna deshonra.  El sistema actual es tan corrupto que no puede funcionar sin la existencia de la mentira y de la manipulación.  

Bien sabe Rajoy que no se equivocó, sino que mintió, que es bien distinto. Su equivocación es de tal gravedad, de tal compostura inmoral, que cualquiera que cumpliese lo más elemental de una ética de andar por casa, no solo hubiera dimitido, sino que, mucho más radical, se habría hecho el harakiri con el cuchillo de cortar el jamón de jabugo.

El reconocimiento público de su equivocación fue oratoria demagógica, vaniloquio estudiado para contentar al respetable de su partido y a los incautos, pues a estos si algo les pirra es ver al poderoso doblando el espinazo aunque solo sea de modo verbal y sin alcance pragmático.

El ámbito de las equivocaciones que se perpetran es de tal calado estructural que ha llegado la hora de reivindicar un manual que las contemple como objeto penal específico, estableciendo su casuística variada, su gravedad y su alcance delictivo, así como su pertinente castigo.

La ciudadanía no puede permitir que los políticos sigan riéndose una y otra vez de la buena fe del personal y, menos aún, que cuando son descubiertos in fraganti se limiten a pedir perdón y “disculpas”, como si lo único que hubiesen hecho fuera romper un jarrón chino de la dinastía Ming.

La mayoría de estas equivocaciones y mentiras quedarían impunes si la ciudadanía “escracheada” hasta el bazo por tanta impostura no se rebelara contra ellas y no exigiera algo más que una banalidad expresiva como la de esa simpleza de “pedir disculpas”.

Alguien con poder moral –ubi est?- y personas honradas –ubi sunt?- deberían elaborar un Manual de Equivocaciones Políticas, donde se estableciera claramente su naturaleza, su impacto social y, sobre todo, su castigo inmediato, empezando por la dimisión fulminante de cualquier cargo público aberrante.

Las equivocaciones que perpetran los políticos –muchas de ellas con premeditación, alevosía y nocturnidad aunque no en descampado, sino en un despacho-, acarrean consecuencias tan nefastas para la ciudadanía que se hace perentorio un Código Específico Penal para erradicarlas.

Y no bajar la guardia. Pues, como dice el principio de Peter, siempre hay tiempo para empeorar las cosas, es decir, para equivocarse más y mejor.

Quien piense que, después de la que ha caído, no volveremos a sufrir idéntica pedregada de corrupción es que desconoce la arquitectura deleznable en que se asienta el sistema político actual y los modos tan arteros que tienen ciertos políticos de equivocarse siempre en beneficio propio.   

jueves, 18 de julio de 2013

¿Jaque maté ?

En el último post, titulado ¿es ineficaz la estrategia política del PP?, que publiqué en este blog hace aproximadamente un mes, terminaba diciendo que a pesar de la elevada capacidad de resistencia política que había mostrado el gobierno de Rajoy en su primer año y medio de mandato, el tablero político podía cambiar rápida y radicalmente para los populares. El giro del caso Bárcenas (o, más exactamente, el estallido de un caso que la dirección del PP ha decidido gestionar de forma “diferida”) ha movido las piezas de ese tablero, colocando a Rajoy en una (más que) comprometedora posición política.

Y lo ha hecho, además, para sorpresa de un presidente y un gobierno que se preparaban para un final de curso político y un periodo vacacional relativamente tranquilos: con la prima de riesgo bajo control, un ambiente europeo más propicio a los intereses españoles y el relato del “España va mejor”. En el horizonte de los populares sólo aparecía como potencial elemento perturbador la reacción de Bárcenas tras su ingreso en prisión. Pero cabe pensar que la cúpula del PP, una vez que rompió todos los puentes con su ex tesorero y lo denigró públicamente a la condición de delincuente, había previsto que Bárcenas cambiaría de registro y optaría por poner en marcha la estrategia del ventilador. Con lo que quizás no contaban los populares era con la entrada (y de lleno) del diario El Mundo en el juego.

Las revelaciones, por entregas, realizadas en los últimos diez días por Pedro J. Ramírez y su periódico –convertido, nuevamente, en el adalid contra la corrupción en España, caiga quien caiga y provenga de donde provenga-, han despojado a los populares de los principales argumentos que han utilizado para neutralizar este caso: la falta de veracidad de los papeles de Bárcenas y, sobre todo, el valor de la palabra de Rajoy, frente a falta de credibilidad de un presunto delincuente.

Ante la imposibilidad de negar lo innegable (como el contacto que mantuvo Rajoy con Bárcenas, vía SMS, hasta, al menos, marzo de este año), los dirigentes del PP han optado por dar una nueva vuelta de tuerca a su papel de “víctimas”. Rajoy aparece como un hombre de estado que no se ha sometido nunca al chantaje de un delincuente, en un intento, cada vez más evidente, de revestir a este caso de una dimensión institucional que le “blinde”. Desde este planteamiento, todo el que siga el juego a Bárcenas es su “cómplice” (el PSOE por “apadrinar” a un delincuente y El Mundo por ser el altavoz de un chantajista) y pone en peligro la “recuperación económica/estabilidad política” del país (véase, al respecto, esta reciente portada de ABC). Estos argumentos defensivos pueden resultar demasiado toscos, pero sirven de escudo a la dirección del PP, mientras trata de que el terremoto político pierda intensidad.

Al fin y al cabo, Rajoy sigue haciendo gala de su principal máxima política: “resistir es vencer”. Como le recomendaba hace unos meses al propio Bárcenas, la “tranquilidad es lo único que no se puede perder”. Y, desde la comodidad (y prepotencia) que le otorga la mayoría absoluta, Rajoy parece dispuesto a no perderla. Ha dejado claro que no tiene intención de dimitir y va a cumplir su mandato (algo que no deja de ser sarcástico si tenemos en cuenta que el programa electoral con el que ganó las elecciones se convirtió en papel mojado al poco tiempo de llegar al gobierno). Tampoco de comparecer (o, al menos, no por ahora) ante el Congreso para dar explicaciones sobre la sombra de sospecha de financiación irregular y de cobro de sobresueldos que pesan sobre su partido y sobre él.

El verano se aproxima y con él la “oportunidad” para los populares de que disminuya la atención de los ciudadanos sobre este escándalo. La percepción generalizada de que la corrupción afecta a todos los partidos, también beneficia al PP, aunque sea a costa de elevar el descrédito institucional y la insatisfacción de los ciudadanos con el funcionamiento de la democracia. La divergencia de intereses entre los partidos de la oposición a la hora de exigir responsabilidades políticas a Rajoy es también un factor que favorece la estrategia de resistencia del PP. Incluso si, ante el rechazo de Rajoy a comparecer en sede parlamentaria para dar explicaciones sobre este caso, se celebrara una moción de censura liderada por el PSOE y Rajoy compareciera, tampoco estaría claro que sirviera para debilitarle políticamente, pues esa moción podría convertirse en una debate sobre la corrupción con acusaciones cruzadas de “y tú más” (polarizado en el caso Bárcenas-PP y ERE de Andalucía-PSOE) o incluso podría tener el efecto contrario al deseado, si Rajoy consiguiera salir “airoso” (y, por tanto, fortalecido).

Rajoy podría estar en condiciones de soportar las presiones que provienen de una oposición dividida. A nivel internacional, donde le llueven las críticas y las presiones por su reacción ante este escándalo, Rajoy tiene un amplio margen de maniobra para “resistir”. A los socios europeos (y a los influyentes mercados), atentos ya a la delicada situación política en Grecia, Italia y Portugal, no les conviene sumar otro foco más de “preocupación”. Y el argumento de la “estabilidad política” (como garantía de que España seguirá en la senda reformista marcada por Europa) que tanto le gusta esgrimir al ejecutivo de Rajoy, puede seguir teniendo un gran predicamento fuera de nuestras fronteras.

Otra cosa diferente es que Rajoy sea capaz de soportar las presiones “amigas”. Dentro de su partido político crecen los recelos y abundan las teorías de las conspiraciones para derribar a Rajoy. Esperanza Aguirre, quien se erige en la voz de los militantes, trata de marcar el paso a Rajoy con sus críticas, más o menos veladas, al modo en que la dirección del PP está gestionando este caso. Y luego está el frente mediático, en el que fuego amigo de El Mundo puede contribuir a alejar al PP de una parte de su electorado y elevar la presión para que dimita. Si bien, ya a principios de julio, de acuerdo con la última encuesta realizada por Metroscopia para El País, la inmensa mayoría (63%) de los votantes del PP daba por descontado que Bárcenas guardaba en su poder pruebas que podían comprometer al PP y a algunos de sus máximos dirigentes.

El PP y Rajoy pueden caer en el error de minusvalorar el efecto político que puede tener este caso para ellos y confiar en exceso en que, judicialmente, no les afectará y , electoralmente, no les pasará demasiada factura, si la economía se recupera. También podrían minusvalorar la “paciencia” de una ciudadanía que vive completamente hastiada por los rigores de la crisis y el comportamiento de unas élites (política y financiera) a las que considera corruptas y poco ejemplares. En un contexto tan altamente inflamable como el actual, la reacción social, en forma de la irrupción de un frente amplio de protestas sociales que exigiera al gobierno de Rajoy responsabilidades políticas, es una potencial amenaza para el PP.

Pero, pese a que la dirección del PP se puede encontrar ante la tormenta perfecta, lo cierto es que cada día que pasa y aguanta la presión política, Rajoy gana (aunque sea a costa de minar la democracia). Y su resistencia puede hacer que, paradójicamente, en los próximos meses las miradas se pongan en el principal partido de la oposición. Si Rajoy aguanta, ¿qué hará el PSOE?; ¿mantendrá las relaciones rotas con el PP hasta el final de la legislatura?; ¿o seguirá el precedente de febrero de exigir la dimisión de Rajoy para alcanzar, cuatro meses después, un pacto de estado con el PP? Incluso si a Rajoy en las próximas semanas o meses no le quedara más remedio que dimitir y optar por convocar elecciones, el PP podría estar en unas condiciones ventajosas frente a su máximo rival político, al que la convocatoria de unas elecciones anticipadas le podría pillar con el pie cambiado. El PP haría de la necesidad virtud, presentándose con un nuevo candidato y un discurso político renovado, mientras que el PSOE lo haría pendiente de una renovación de candidato.

En este sentido, cabe plantearse, si, ante la situación de colapso democrático en el que nos encontramos, el PSOE, como principal partido de la oposición, estuviera hoy en unas condiciones de mucha mayor fortaleza, ¿no sería posible hacer frente de forma más eficaz a un presidente y un gobierno que parecen cada día más deslegitimados para seguir gobernando?

jueves, 4 de julio de 2013

La cámara de invernarcion del PP

Algo sospechamos  –no todos, bien es verdad- al escuchar a Mariano Rajoy  hablar de El Tato, un personaje muy de moda en España en torno a los años 40 y 50 del siglo XX. Muchas más pistas dio al hacer prolijas en su vocabulario frases tan arcaicas como “ de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo, “u na imagen vale más que mil palabras”,  o “todo el mundo”. Expresión, esta última, utilizada por Ortega y Gasset en 1930 para definir características del hombre-masa , vehemente defensor de la mediocridad .

 Mariano Rajoy, todo el PP en realidad, parece residir en una cámara de enfriamiento profundo, mal llamada de criogenización. La técnica se denomina en realidad Criónica y su acción criopreservar, un proceso por el cuál se congelan células, tejidos o cuerpos enteros a temperaturas de entre -80ºC y -196ºC (el punto de ebullición del nitrógeno líquido) con el fin de reanimarlos cuando los avances científicos permitan devolverlos a la vida curadas sus dolencias fatales.

La medicina acepta que la memoria, la personalidad y la identidad se encuentran almacenadas en la estructura y la química cerebrales y que, en efecto, la actividad cerebral puede detenerse y después reactivarse bajo determinadas circunstancias. Lo que no saben aún es cómo llevarlo a cabo con garantías. La literatura y el cine se han sentido fascinados por la posibilidad de guardar personas congeladas que vuelven a la vida en un momento determinado. Y, evidentemente, en el Partido Popular español pueden encontrar un ejemplo empírico. No se explicaría de otra manera su actitud.

La derecha patria lleva viviendo en ese bunker criónico desde hace siglos. Se descongelan un rato, salen, hablan y vuelven a entrar al útero helado que les conserva. En períodos de sequía de poder apenas irrumpen hacia el exterior sino para hacer patente que siguen existiendo. No sin dar pistas como digo. Allí han nacido sus hijos y sus nietos por generaciones, quienes hacen sus debidas incursiones para prepararse para mejores tiempos: cuando consiguen el mando e intentan reproducir el mundo que conocen y les es querido. No es extraño por tanto su aire momificado o sus tics y muecas fruto indeseado de la endogamia.

Beben de los ilustres congelados a su diestra y siniestra. Desde Don Pelayo e Isabel La Católica a Franco y “Doña Carmen”, pasando por Torquemada o Pilar Primo de Rivera, y muchos otros. De ahí que también viésemos a la hoy vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría insultar a Zapatero en el Congreso con versos del Tenorio de Zorrilla, anunciando que iba a hacer “una cita culta”.  No han visto otra cosa las criaturas. Los años, la civilización y el progreso han pasado por sus vidas como un rayo de sol por el cristal sin romperlo, ni mancharlo. 

 Por eso también salieron en tromba al conseguir la mayoría absoluta en 2011, gritando “Gibraltar español”, “nación española”, “toros, sí”,“aborto culpable”. Salieron del bunker y… del armario donde se dejaron el disfraz de cordero centrista del que presumían.  Aunque evidentemente siguen utilizando el bunker de retiro espiritual y conservador de las esencias algunas horas al día. Solo así puede mantenerse recio el espíritu que les alienta y contrarrestar el aire fresco de la vida.

En año y medio han conseguido transformar España: la han devuelto a los tiempos que añoraban. A las desigualdades sociales acentuadas. A las estampas de las castas privilegiadas y el hambre de la plebe a las que rezan al descongelarse temprano por la mañana antes de acudir a la misa diaria. A la supresión de los derechos en educación y al adoctrinamiento en el fervor religioso católico. Al ladrillo y a la salud como fuente de ingresos a particulares. Sueñan ya con la beneficencia para quien no pueda pagarse la sanidad privatizada y encarecida. Subida de tributos para costear cruzadas: la del dios del dinero (como en realidad fue siempre). Expurgación de sus bienes y derechos al pueblo llano, autoridad, mucha autoridad, y austeridad, mucha austeridad, aunque solo para la chusma del sistema (casi todos). E impunidad de la corrupción a gran altura. Como toda la vida, como dios manda.

Aunque empiezo a sospechar que, en realidad,  las cámaras criogénicas proliferan en buena parte de los partidos. Es evidente que el socialista Rubalcaba y su cúpula también hacen ejercicios espirituales en similar o el mismo bunker pactado. Los nacionalistas conservadores muestran parejos síntomas. Y lo mismo sindicatos, y organizaciones empresariales y profesionales. Se podría decir que -con esforzadas excepiones- existe un inmenso refrigerador de uso común en buena parte de la sociedad española, que petrifica en hielo, que ya ni mantiene constantes vitales. 

La avaricia rompe el saco, deberían recordar.El gobierno acaba de crear un nuevo impuesto que afectará a aparatos como los de aire acondicionado, extintores y neveras, entre otros. A buen entendedor, pocas palabras bastan. ¿Cómo se podía consentir que habiendo de dónde sacar más dinero, la plebe estuviera fresca en verano como lo están ellos? Buscar la sombra (mejor arrimados a un buen árbol), los castizos abanicos, los españolísimos botijos. ¿Para qué quieren más? Ay, pero en el pecado llevan la penitencia. Como en todos los sectores que están masacrando, las factorías dejaran de fabricar neveras y aires acondicionados para tan poco usuario. Quebrará la industria del frío. Y se les descongelará la cámara, ellos mismos se derretirán, quedando un patético esqueleto de caspa rancia como el tocino viejo. Y a ver si así y al calor del verano español, puede volver a salir un sol esplendoroso y lleno de energía para todos. Esperemos que esto por fin funcione, porque de otra manera...