La marcha atrás es imposible
“La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”. Me da una enorme grima recordar el artículo 2º de la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 17 de mayo de 1958, pero aún me la da mayor el comprobar que por la vía de los hechos, las actitudes y los comportamientos de la clase dirigente actual caminamos a pasos agigantados hacia su recuperación.
José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte, elimina de un plumazo la asignatura de Educación para la Ciudadanía a cambio de otorgar una preeminencia perdida a la de Religión, Fatima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social, confía la salida de la crisis que padecemos a la Virgen del Rocío y, más recientemente, Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Valenciana, rizando el rizo del esperpento, elabora un nuevo decreto de admisión de alumnos en el que considera al embrión como un hermano ya nacido en el baremo para las matriculaciones escolares. Esta última medida no se le hubiese ocurrido ni al mismísimo dictador, aunque quizás solo fuese atribuible a su escasa imaginación que, sin embargo, demuestran día a día sus herederos intelectuales.
El artículo 30 de nuestro Código Civil establece que “la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”. Pero estas son meras zarandajas leguleyas cuando se trata de dar supremacía a una determinada concepción ideológica sobre cualquier otra consideración por mucho que esté fundamentada en la normativa vigente.
Pero una duda de carácter técnico deberá ser despejada para tramitar debidamente la asignación de plazas en los centros escolares valencianos. ¿Cómo se documentará la existencia del singular miembro de la unidad familiar? ¿Con una ecografía del feto debidamente certificada por el ginecólogo o para no crear agravios comparativos con otras mujeres que estén en un estado muy incipiente de gestación -recuérdese que para la Iglesia Católica se es persona desde el mismo momento de la concepción- valdrá el resultado positivo en la prueba del “predictor” realizada ante notario?.
Como se siga por este camino llegará el momento en que se tendrá en cuenta para la baremación de méritos el que los padres estén casados como dios manda y mantengan relaciones sexuales abiertas a la procreación en detrimento de aquellos otros que, habiendo unido su relación civilmente, disfruten de su sexualidad por puro hedonismo y poniendo trabas a la concepción. Aunque, pensándolo bien, quizás esta posibilidad no sea viable por la dificultad de acreditar el mérito ya que el fedatario público que tuviese que certificarlo sería considerado un degenerado mirón. Pero todo se andará, confiemos en la patológica imaginación de nuestros actuales mandatarios.
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