Como bien saben los lectores, el objetivo de esta columna es poner a Rubalcaba y al PSOE ante el espejo, poniendo de manifiesto su parecido a la figura clásica de Dr. Jekyll y Mr. Hyde cuando están en la oposición, como ahora, o, por el contrario, cuando se han ocupado del Gobierno.
Normalmente esta columna se ocupa de analizar las diferencias de postura en los temas políticos más variopintos. Pero en esta ocasión, y con el permiso de los lectores, nos vemos en la obligación de comentar un fenómeno inédito hasta ahora en la labor de ‘oposición’ del PSOE: la propuesta de pacto de Estado al PP sin límites definidos, la cuadratura del círculo en política de oposición.
Rubalcaba lleva semanas proclamando a los cuatro vientos la necesidad de un pacto de Estado con el Partido Popular, la coartada para el mismo es “fortalecer la imagen de España”. Dicho pacto, en un principio se circunscribía a establecer una posición común ante las instituciones europeas, principalmente ante la ‘troika’. Pero según han ido avanzando las semanas la apuesta ha subido y Rubalcaba ha ofrecido al PP y a quien le quiera escuchar un gran pacto contra el desempleo.
Es decir, el que fuera vicepresidente del Gobierno que abrió la puerta a las reformas laborales salvajes quiere un pacto sobre el empleo con el presidente del Gobierno que ha llevado a cabo una reforma laboral que es un arma social de destrucción masiva.
Ya no sólo vemos un Rubalcaba que desde la oposición contradecía ante cada micrófono que encontraba lo que hizo el último Gobierno en el que participó. Ahora encontramos un líder del PSOE que contradice su propia labor de ‘oposición’.
Rubalcaba considera que con esto va a parar su sangría electoral, pero hace la lectura incorrecta, porque los votos del PSOE se van hacia posiciones políticas auténticamente beligerantes con la ‘troika’ y el capitalismo.
Y, por si fuera poco, carga aún más de razón ese grito que recorre calles y plazas de nuestro país “PSOE, PP, la misma mierda es”. El social-liberalismo español ha llegado a su punto álgido y ha decidido interpretar la máxima socialdemócrata a su manera, estando dispuesto a crear un Partido Popular ‘con rostro humano’. Que les vaya bonito.
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