miércoles, 7 de octubre de 2015

De mayor quiero ser chulo o putero

De mayor quiero ser chulo o putero

Amnistía Internacional, haciendo honor a su propio nombre, ha decidido amnistiar internacionalmente al putero, al chulo y al traficante de mujeres pidiendo la despenalización absoluta “de todos los aspectos relacionados con el trabajo sexual consensuado". Es decir, que recomendará a los diferentes Estados que, con buen criterio, no castiguen a quienes ejercen la profesión, pero garantizando igualmente la impunidad legal a los implicados en este negocio.

Es una noticia, sin duda, bien acogida por los usuarios y emprendedores del sexo patrio. Nuestra piel de toro está llena de miles de garitos con farolillos rojos y luces de neón que contribuyen honrosamente a mantener viva la llama de la marca España, generando puestos de trabajo que con una acertada regulación pueden procurar una digna y abundante salida laboral: clubes, whisquerías, moteles o simples pisos donde el macho ibérico, producto con denominación de origen de fama internacional, ejerce de proxeneta o consuma su hombría fomentando el empleo y aumentando el poder adquisitivo de la mujer. Españoles comprometidos con el futuro del país que desde 2014 contribuyen ya oficialmente y por arte de magia al descenso del déficit público y al enriquecimiento del país, representando el 0,35% del PIB (3.670 millones de euros) según el Instituto Nacional de Estadística.

Nadie sabe cuántas mujeres ejercen en España la prostitución, ni siquiera los empresarios de los clubes de alterne, pero es un dato conocido que más del 90% son migrantes extranjeras. Si se cumplen las demandas y los pronósticos de AI, podrán tener derechos y garantías laborales. 

Con la legitimidad que aporta la resolución de una prestigiosa ONG internacional, cualquier Wert que ejerza como ministro podrá aprovechar la coyuntura y crear el grado de Ciencias de la Prostitución y un master en Administración de puticlubs. Después de una buena formación, las licenciadas podrán inscribirse en el Ilustre Colegio Oficial de Prostitutas, organismo que quizá consiga el título de real si alguien del Palacio de La Zarzuela accede a ejercer la presidencia honorífica.

Afortunadamente para los regulacionistas, cuando se derrumben los intolerantes muros del puritanismo y el abolicionismo ya nada volverá a ser lo mismo. La democracia avanzará por veredas desconocidas y la mojigatería pasará a la historia. En el parque infantil, podrán interesarse por el futuro de su vecinita:

— Hola bonita, y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

— Yo puta, que es una profesión con gran tradición histórica y con mucha salida.


“Progresistas” o fachas, estatales, autonómicos o locales, los periódicos de este país hacen caja con cientos de anuncios diarios eufemísticamente llamados de “relax” o bajo el epígrafe de ‘Adultos', ocupando los anuncios por palabras junto a coches de segunda mano, pisos en alquiler, adivinos de pacotilla y mercancías variadas: “Furgoneta diesel seminueva con todos los extras”; “Vidente africano, recuperación inmediata de parejas”; “¡¡Ocho muñequitas, belleza y variedad!! 2 veces x 40€”; “Se venden 60 vacas de carne rubia gallega y tres toros”. A pesar de que la Ley General de Publicidad considera ilegales los anuncios que "atenten contra la dignidad de la persona" o "presenten a las mujeres de forma vejatoria", bien por servirse de su cuerpo "como un objeto" o por vincular su imagen a "comportamientos estereotipados".

Con la regulación, los anuncios podrán incluir ofertas directas de empleo: “Se necesitan chicas con buena presencia para mítico Club Huracán. Preferible sin experiencia”. Quién sabe si los programas de prostitución no desplazarán del prime time televisivo a los agobiantes y omnipresentes programas de cocina con un Masterputas o Putas sobre ruedas.

Decenas de miles de mujeres son explotadas sexualmente por un negocio de hombres. No conozco a ninguna mujer que haya podido entrar en un burdel si no es para prostituirse o hacer la limpieza. Le han colgado el cartel de “oficio más antiguo del mundo” para mantener presente que las mujeres somos putas potenciales desde que Eva comió la manzana del pecado. Y, sin embargo, ni la madre de dios hecho hombre se permitió echar libremente un polvo para concebirle. Se tilda la prostitución de oficio obviando que la inherente transacción comercial del cuerpo lo convierte en esclavitud. Está idealizada en la literatura, en el cine, en la música, en la tradición histórica, incluso en la socialización masculina: en el burdel pierden la virginidad o se preparan para ser esposos complacientes en cursos de formación acelerados. En el prostíbulo existe un pacto entre caballeros, una omertá no escrita por la cual el cura, el jefe, el personaje público o el propio padre y su hijo nunca se han visto en el garito cuando están fuera de él. Y la modernidad ha traído el whatsApp para compartir profusamente las imágenes de hembras entre la manada.

En las organizaciones políticas y sindicales de izquierda hay miles de militantes que podrían hacer constar en su currículum: prostitución, nivel usuario. Por eso, en múltiples ocasiones, la regularización es el lavado de cara de las conciencias y los remordimientos, o de la carencia de estos.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

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