> MAYONESA Y CAFÉ
> Cuando te sientas agobiado, cuando 24 horas al día no sean suficientes... Recuerda el frasco de mayonesa y el café!
> Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, agarró un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf.
> Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si.
> De nuevo, sin decir nada, el profesor agarró una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa.
> Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.
> El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.
> Luego...el profesor agarró una caja con arena y la vació dentro del frasco.
> Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.
> En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.
> El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
> 'QUIERO QUE SE DEN CUENTA QUE ESTE FRASCO REPRESENTA LA VIDA'.
> Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, …
> Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
> Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
> La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas.
> 'Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.
> Lo mismo ocurre con la vida'.
> Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.
> Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad.
> Juega con tus hijos,
> dedica tiempo a revisar tu salud,
> ve con tu pareja a cenar,
> practica tu deporte o afición favoritos,
> siempre quedará tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua.
> Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan.
> Establece tus prioridades, el resto es solo arena…
> Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café..
> El profesor sonrió y dijo:
> 'Que bueno que me hagas esta pregunta… Sólo es para demostraros, que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Una crisis impuesta por una elite y pagada por la mayiria
Una crisis impuesta por las élites y asumida por la gran mayoría
Los daños que está produciendo esta crisis sobre la mayoría de la población española son además de cuantiosos, gravísimos. La situación que va a quedar después de ella va a se muy parecida al de una ciudad arrasada después de un bombardeo atómico. Salvo unas élites vinculadas al mundo de la gran empresa, la gran banca, y la alta política, todos vamos a ser muy perjudicados. Los trabajadores con unas cifras de paro insoportables, y quienes tienen un trabajo soportando unas condiciones laborales, que se asemejan cada vez a las de inicios de la Revolución Industrial. Una juventud condenada al paro, al trabajo en precario o a la emigración. Empleados públicos, puestos en el disparadero de la sociedad, haciéndoles responsables de la crisis lo que asume buena parte de la sociedad, con sueldos cada vez más reducidos y con la privación de derechos, que parecían ya consolidados. Es tal la crueldad y el sadismo de nuestros gobernantes, que ahora la han emprendido también con el único colectivo que, hasta este momento, menos había sufrido la crisis, el de los jubilados, al recortar sus pensiones con las que están ayudando a superar las dificultades a otros miembros de la familia, como hijos y nietos. Es la dinámica impuesta por el neoliberalismo. Tal como señala Boaventura de Sousa Santos en la Quinta Carta a las Izquierdas, el neoliberalismo es, ante todo, una cultura del miedo, del sufrimiento y la muerte para las grandes mayorías. Es verdad que se ha extendido como un auténtico tsunami en la mayoría de la sociedad un miedo aterrador, propiciado por el bombardeo de continuos mensajes de la clase política, de los medios de comunicación y de la intelectualidad, que se han convertido en los mayordomos del capital. "Lo que viene es muy difícil". "Se superarán pronto los 6 millones de parados". "La Seguridad Social ha tenido que usar del fondo de reserva para pagar la nómina de los pensionistas". Así es comprensible que todos estemos atemorizados por nuestro futuro, cada vez más negro. Se esfuman todas las certezas, ya no tenemos garantía de nada, todo supone precariedad y desasosiego. Hay un temor generalizado: los que tenemos un trabajo a perderlo y a no tener garantizada una pensión en el futuro; los parados a no tenerlo nunca; los jubilados a no poder mantener el nivel adquisitivo de sus pensiones; y todos a la perdida de las prestaciones del Estado de bienestar. Ya no existe confianza en el Estado para protegernos de los ataques implacables de un mercado desbocado, ni tampoco en los partidos políticos ni en los sindicatos. Hemos interiorizado un sentimiento de culpabilidad, como si fuéramos los únicos responsables de la crisis actual. Esto nos pasa por "haber vivido por encima de nuestras posibilidades". Nosotros somos los culpables y tenemos que pagar por ello. De ahí que debamos asumir el sufrimiento por nuestros pecados cometidos. Lo grave es que lo asumamos. Como nos dice también Boaventura de Sousa Santos: ¿Por qué Malcolm X tenía razón cuando advirtió: “Si no tenéis cuidado, los periódicos os convencerán de que la culpa de los problemas sociales es de los oprimidos y no de los opresores”?
Una secuela gravísima del miedo es que se haya expandido la insolidaridad y un egoísmo individualista, del "sálvese quien pueda", viendo en los otros a unos peligrosos rivales que nos pueden perjudicar nuestro nivel de vida. El que trabaja en la empresa privada se alegra de la reducción del sueldo de los empleados públicos o de la pensión a los jubilados; los que trabajan o los pensionistas se quejan del subsidio de desempleo para los parados; estos ven como rivales a los emigrantes. La invención de un enemigo exterior nos impide ver que los intereses de unos y otros, de los inmigrantes, de los trabajadores, de los parados y de los pensionistas son comunes y así no surge una conciencia de solidaridad entre ellos. Por ende, se ha desactivado cualquier conato de lucha o de reivindicación para mantener nuestra situación, a mejorarla hace tiempo que hemos renunciado. Afortunadamente parece que ya se están organizando movimientos reivindicativos de la sociedad civil, aunque da la impresión que son por cuestiones estrictamente corporativas. Las diferentes mareas van a defender lo suyo. Nuestro miedo sirve para que los auténticos culpables de la crisis duerman tranquilos. De esta minoría que se enriquece cada vez más a costa del empobrecimiento de muchos otros, no cabe esperar nada para una mejora del conjunto de la sociedad. Y es así porque como pronosticó Christopher Lasch en su libro La rebelión de las élites y la traición a la democracia los grupos privilegiados del ámbito político y financiero, han decidido liberarse y despreocuparse de la suerte de la mayoría y dan por finalizado unilateralmente el contrato social suscrito tras la II Guerra Mundial que les unía como ciudadanos, aunque no lo hicieron por sentido de solidaridad, sino por miedo a la rebelión de los trabajadores. Hoy las élites han perdido la fe en los valores, mientras que las mayorías han perdido interés en la revolución. Lo ha dicho muy bien en una reciente conferencia Josep Fontana Más allá de la crisis, “Desde la Revolución Francesa hasta los años setenta del siglo pasado las clases dominantes de nuestra sociedad vivieron atemorizadas por fantasmas que perturbaban su sueño, llevándoles a temer que podían perderlo todo a manos de un enemigo revolucionario: primero fueron los jacobinos, después los carbonarios, los masones, más adelante los anarquistas y finalmente los comunistas. Eran en realidad amenazas fantasmales, que no tenían posibilidad alguna de convertirse en realidad; pero ello no impide que el miedo que despertaban fuese auténtico. De ahí las concesiones.” Por ello, el sistema solo cambiará si los de arriba tienen miedo. No hay otra opción. Mientras el miedo lo tengamos los de abajo, todo seguirá igual.
Quien debe dirigir a la sociedad en este proceso de lucha contra las élites, el diálogo en estos momentos no es posible, es la izquierda, que de momento parece desorientada, al no haber sabido o querido librarse de la trampa que las derechas siempre han utilizado para mantenerse en el poder: reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal. La izquierda debe combatir a la cultura neoliberal del miedo, del sufrimiento y de la muerte, contraponiendo una nueva y diferente, la de la esperanza, la felicidad y de la vida. Aquí estamos los seres humanos para ser felices, no para ser unos desgraciados.
Los daños que está produciendo esta crisis sobre la mayoría de la población española son además de cuantiosos, gravísimos. La situación que va a quedar después de ella va a se muy parecida al de una ciudad arrasada después de un bombardeo atómico. Salvo unas élites vinculadas al mundo de la gran empresa, la gran banca, y la alta política, todos vamos a ser muy perjudicados. Los trabajadores con unas cifras de paro insoportables, y quienes tienen un trabajo soportando unas condiciones laborales, que se asemejan cada vez a las de inicios de la Revolución Industrial. Una juventud condenada al paro, al trabajo en precario o a la emigración. Empleados públicos, puestos en el disparadero de la sociedad, haciéndoles responsables de la crisis lo que asume buena parte de la sociedad, con sueldos cada vez más reducidos y con la privación de derechos, que parecían ya consolidados. Es tal la crueldad y el sadismo de nuestros gobernantes, que ahora la han emprendido también con el único colectivo que, hasta este momento, menos había sufrido la crisis, el de los jubilados, al recortar sus pensiones con las que están ayudando a superar las dificultades a otros miembros de la familia, como hijos y nietos. Es la dinámica impuesta por el neoliberalismo. Tal como señala Boaventura de Sousa Santos en la Quinta Carta a las Izquierdas, el neoliberalismo es, ante todo, una cultura del miedo, del sufrimiento y la muerte para las grandes mayorías. Es verdad que se ha extendido como un auténtico tsunami en la mayoría de la sociedad un miedo aterrador, propiciado por el bombardeo de continuos mensajes de la clase política, de los medios de comunicación y de la intelectualidad, que se han convertido en los mayordomos del capital. "Lo que viene es muy difícil". "Se superarán pronto los 6 millones de parados". "La Seguridad Social ha tenido que usar del fondo de reserva para pagar la nómina de los pensionistas". Así es comprensible que todos estemos atemorizados por nuestro futuro, cada vez más negro. Se esfuman todas las certezas, ya no tenemos garantía de nada, todo supone precariedad y desasosiego. Hay un temor generalizado: los que tenemos un trabajo a perderlo y a no tener garantizada una pensión en el futuro; los parados a no tenerlo nunca; los jubilados a no poder mantener el nivel adquisitivo de sus pensiones; y todos a la perdida de las prestaciones del Estado de bienestar. Ya no existe confianza en el Estado para protegernos de los ataques implacables de un mercado desbocado, ni tampoco en los partidos políticos ni en los sindicatos. Hemos interiorizado un sentimiento de culpabilidad, como si fuéramos los únicos responsables de la crisis actual. Esto nos pasa por "haber vivido por encima de nuestras posibilidades". Nosotros somos los culpables y tenemos que pagar por ello. De ahí que debamos asumir el sufrimiento por nuestros pecados cometidos. Lo grave es que lo asumamos. Como nos dice también Boaventura de Sousa Santos: ¿Por qué Malcolm X tenía razón cuando advirtió: “Si no tenéis cuidado, los periódicos os convencerán de que la culpa de los problemas sociales es de los oprimidos y no de los opresores”?
Una secuela gravísima del miedo es que se haya expandido la insolidaridad y un egoísmo individualista, del "sálvese quien pueda", viendo en los otros a unos peligrosos rivales que nos pueden perjudicar nuestro nivel de vida. El que trabaja en la empresa privada se alegra de la reducción del sueldo de los empleados públicos o de la pensión a los jubilados; los que trabajan o los pensionistas se quejan del subsidio de desempleo para los parados; estos ven como rivales a los emigrantes. La invención de un enemigo exterior nos impide ver que los intereses de unos y otros, de los inmigrantes, de los trabajadores, de los parados y de los pensionistas son comunes y así no surge una conciencia de solidaridad entre ellos. Por ende, se ha desactivado cualquier conato de lucha o de reivindicación para mantener nuestra situación, a mejorarla hace tiempo que hemos renunciado. Afortunadamente parece que ya se están organizando movimientos reivindicativos de la sociedad civil, aunque da la impresión que son por cuestiones estrictamente corporativas. Las diferentes mareas van a defender lo suyo. Nuestro miedo sirve para que los auténticos culpables de la crisis duerman tranquilos. De esta minoría que se enriquece cada vez más a costa del empobrecimiento de muchos otros, no cabe esperar nada para una mejora del conjunto de la sociedad. Y es así porque como pronosticó Christopher Lasch en su libro La rebelión de las élites y la traición a la democracia los grupos privilegiados del ámbito político y financiero, han decidido liberarse y despreocuparse de la suerte de la mayoría y dan por finalizado unilateralmente el contrato social suscrito tras la II Guerra Mundial que les unía como ciudadanos, aunque no lo hicieron por sentido de solidaridad, sino por miedo a la rebelión de los trabajadores. Hoy las élites han perdido la fe en los valores, mientras que las mayorías han perdido interés en la revolución. Lo ha dicho muy bien en una reciente conferencia Josep Fontana Más allá de la crisis, “Desde la Revolución Francesa hasta los años setenta del siglo pasado las clases dominantes de nuestra sociedad vivieron atemorizadas por fantasmas que perturbaban su sueño, llevándoles a temer que podían perderlo todo a manos de un enemigo revolucionario: primero fueron los jacobinos, después los carbonarios, los masones, más adelante los anarquistas y finalmente los comunistas. Eran en realidad amenazas fantasmales, que no tenían posibilidad alguna de convertirse en realidad; pero ello no impide que el miedo que despertaban fuese auténtico. De ahí las concesiones.” Por ello, el sistema solo cambiará si los de arriba tienen miedo. No hay otra opción. Mientras el miedo lo tengamos los de abajo, todo seguirá igual.
Quien debe dirigir a la sociedad en este proceso de lucha contra las élites, el diálogo en estos momentos no es posible, es la izquierda, que de momento parece desorientada, al no haber sabido o querido librarse de la trampa que las derechas siempre han utilizado para mantenerse en el poder: reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal. La izquierda debe combatir a la cultura neoliberal del miedo, del sufrimiento y de la muerte, contraponiendo una nueva y diferente, la de la esperanza, la felicidad y de la vida. Aquí estamos los seres humanos para ser felices, no para ser unos desgraciados.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Catalunya no es de la oligarquía
Desde hace ya bastantes años se ha ido imponiendo en las clases dirigentes de las sociedades desarrolladas la idea de que el Estado debe ser lo más pequeño posible. Empero, en el trasfondo de esa idea sencilla hay otra más compleja: Resulta muy caro a los poseedores del dinero –eso dicen ellos a pesar de que su aportación, de una forma u otra, a su sostenimiento haya sido mínima: Los Estados se financian por las rentas del trabajo y los impuestos sobre el consumo- mantener en pié al Estado protector, es mejor que cada uno se vaya protegiendo con lo que tenga y de ese modo espolear a la población para que trabaje, gane más dinero, invierta, consuma, se resigne o busque el modo de cubrir todas sus necesidades, dejando al rico, que es quien de verdad sabe de esas cosas, que invierta, sin ningún tipo de corsé, en aquello que más le atraiga –por ejemplo en especular con la deuda soberana- o gaste su dinero en lo que le salga del forro del pantalón. De ahí que de un tiempo a esta parte casi la única política fiscal empleada por la mayoría de los gobiernos occidentales haya sido atacar al impuesto sobre la renta, es decir, al impuesto más distributivo y justo que existe si se aplica de forma seria y eficaz, y subir los indirectos, o sea aquellos que dañan más a las clases menos pudientes. Es un modo concluyente de acabar progresivamente con el llamado Estado del Bienestar, Estado impuesto por la fuerza a quienes siempre han tenido el poder y el dinero, o sea para ellos un “Estado contranatura” que obstruye las inexorables leyes de “los mercados”.
Esa política, defendida y difundida por los medios oficiales como única posible, ha creado en los países ricos una cultura individualista, insolidaria y egoísta que se refleja en el modo de vida mayoritariamente aceptado por quienes ascienden de clase social: “Debo tener un piso acorde con mis ingresos y mi clase, un coche de iguales características, una asistencia sanitaria y una educación diferentes a las del populacho: No tengo por qué mantener a parásitos ni a gandules ni a pobres ni a fracasados, a éstos, en todo caso, en el “Rastrillo de Navidad”: Siente un pobre a su mesa...”. Y ese modo de pensar, que proviene de los dueños de todo, de los más ricos de la tierra y ha pasado a las familias y a los individuos con menos ingresos y más problemas, ha fructificado también en las unidades geográficas que componen un Estado, en este caso el español.
Decía Carod Rovira hace años que él no era nacionalista sino simplemente catalán, justificando esa cualidad impar en sus sentimientos y en la realidad del presente, sin referencias históricas de ningún tipo. En su análisis, claro, inteligente, sencillo y tranquilo, Carod argumentaba que Cataluña sería mucho más rica, mucho más eficaz con sus ciudadanos si fuese un país soberano sin ataduras de ningún tipo. Es decir, sin tener que derivar la riqueza generada por el genio catalán a otros territorios donde no existe el genio catalán, vamos, exactamente lo mismo que defiende Artur Mas y le ha llevado, en su locura particular, ha convocar unas elecciones plebiscitarias que harán muy difícil la gobernabilidad de Catalunya en un periodo de crisis con pocos precedentes. Carod, que atribuía con bastante verdad, a José María Aznar y al PP el mayor mérito a la hora de crear independentistas en Euzkadi y Catalunya –no podemos olvidar el impacto de la sentencia del Estatut-, que coincidía con Maragall al afirmar que España estallaría de seguir gobernando durante cuatro años más los mismos gobernantes, que aseguraba que su proyecto no cabía en la España castiza de quienes disponen desde Madrid, se olvida, sin embargo, -y ahí conectamos con el problema de los impuestos antes esbozado- del origen de la riqueza catalana, pues no existen vendedores, o sea empresarios, si no hay un mercado al que vender la producción derivada de la libre iniciativa de los astutos hombres que constituyen la oligarquía catalana. Se olvidaba también, como casi todos, de que la palabra Esquerra no es sólo una marca, sino una forma de pensar, de ser, basada en la solidaridad con los más desfavorecidos –no sólo de Cataluña- y en la justicia social. Y, por último se olvidaba, también, de la trayectoria histórica de Esquerra Republicana de Cataluña –se olvida lo que se quiere-, partido catalanista que apoyó a Azaña en todas las mociones de censura que le fueron apareciendo en el desempeño del poder, que aportó varios ministros a sus gabinetes: Lluhí Vallescá y, entre otros, Lluis Companys, el hombre más notable que ha dado hasta la fecha dicho partido, quien en la revolución de octubre de 1934, ante la amenaza que suponía para la autonomía catalana el gobierno de la derecha -¡cuantísimo miente el Sr. Aznar!-, proclamó “el Estado Catalán dentro de la República española”. Fundador de la Esquerra junto al estrafalario coronel del Ejército español Francesc Maciá, Lluis Companys fue un hombre bueno que defendió siempre a los trabajadores, que amó a su tierra hasta el delirio, que comprendió a la perfección que en la España esbozada por Azaña en su discurso barcelonés de 26 de septiembre de 1932 cabían Cataluña y sus libertades. No caben las comparaciones.
Carod Rovira pasó y hoy es asesor –la verdad no sé de qué- en el Hospital de Santa Tecla de Tarragona por el módico salario de seis mil euros al mes. Hace años que le sustituyó Artur Mas, un hombre de miras cortas que quiso pasar a la Historia, que, como buen católico, veía monumentos ecuestres a su persona en todas las plazas principales de Catalunya. Pero Artur Mas no es la causa, sino la consecuencia. No es tampoco un independentista sino un precursor de un nuevo Estado, de un Estado insolidario, egoísta, refractario que de triunfar y extenderse por toda Europa, nos devolverá en muy poco tiempo al feudalismo que dejamos atrás hace ya tanto. Tiene razón, toda la razón al decir que la Catalunya actual no cabe dentro de la España castiza que quieren imponer los actuales gobernantes, pero es que dentro de esa España somos cada vez menos –de todas las tierras de este antiguo, variado y plurinacional país- los que cabemos. España no es Madrid, ni tan siquiera Madrid es Madrid, ni el Partido Popular ni el Socialista, tampoco Catalunya es Convergencia i Uniò. España es la unión de pueblos y culturas muy diferentes. El día que los ricos, vascos y catalanes, -ricos por su situación geográfica fronteriza con Europa, ya hablaríamos de riqueza si en vez de estar ahí, estuviesen dónde está Senegal, por ejemplo- decidan que no quieren seguir dentro de esa unión –con las modificaciones constitucionales que sean precisas: la Constitución es una norma para la convivencia, no un ladrillo para lanzar al discrepante-, que renuncian a la lucha, que se van, al resto, a lo que quede habrá que ponerle otro nombre, pues ya no será España, sino cualquier otra cosa. Tal vez tengan razón, sea lo mejor para ellos, pero para quienes desde fuera de esos territorios consideramos su cultura como parte de la nuestra y vemos la diversidad con alborozo, será un día oscuro, trágico y amargo.
Catalunya es una nación, no me cabe la menor duda. Y a reconocer ese hecho indiscutible se encaminaba al principio la reforma del Estatuto que emprendió el Gobierno de Zapatero. La actitud de la derecha ultramontana castiza, que lleva siglos haciéndonos la vida imposible a quienes admiramos la diversidad de España, convocando manifestaciones ultras, azuzando medios de desinformación y presentando recursos de inconstitucionalidad, más la poca maña que se dieron los gobernantes del Tripartito –esto en menor grado-, crearon una frustración en el pueblo catalán y en muchos no catalanes que deseábamos ese reconocimiento de todo corazón. A ella se sumó el desafortunadísimo fallo de ese Tribunal y, más tarde, las terribles políticas recortadoras y represoras de Artur Mas que trataron a Catalunya, pero sobre todo a los catalanes, como despojos humanos, como carne de negocio, de privatización, dentro de una estrategia sin precedentes que pretendía convertir al país no es un Estado de la Unión Europea, sino en un Estado sometido a las terribles ideas elaboradas por Milton Friedman y la desgraciadamente famosa Escuela de Chicago. En ese aspecto, Artur Mas llevó a Catalunya las mismas políticas privatizadoras que ya habían implantado en Valencia y Madrid los señores del Partido Popular, todo ello adornado también con una exhibición brutal de fuerza bruta encarnada en el uso de su policía particular contra el pueblo y sus legítimas reclamaciones de Justicia y Democracia.
Erró Artur Mas y sus compañeros de viaje. Leyeron parte del discurso, pero no lo leyeron entero, porque además del problema identitario –que creo tiene solución porque es necesario de una vez por todas que la Ley reconozca lo obvio, que Catalunya es una nación dentro de un Estado plurinacional-, hay otros mucho más graves que afectan a la calidad de vida, a la vida y la muerte de miles y miles de personas, creado por las políticas que aplican Artur Mas y quienes como él piensan; porque la catástrofe ladrillero-financiera prendió en la Catalunya de Pujol; porque la deslocalización, el paro, el trabajo precario y sumergido están minando el futuro de ese país igual que el de otros de España y de Europa; porque al descontento y a la necesidad se responde con cargas policiales y desahucios; porque en sus comisarías se tortura pese a los indultos de Rajoy; porque la Unión Europea no es hoy fuente de desarrollo ni de progreso, sino todo lo contrario; porque Catalunya merece una suerte mejor, mucho mejor que la que cocinan para ella, contra ella, quienes, mediante mil artilugios, han intentado hacer un país a su imagen y semejanza sin importarles un bledo la diversidad propia, ni los derechos políticos, económicos, sociales y culturales inalienables del pueblo catalán; porque la oligarquía catalana, representada mayoritariamente por CIU, no es Catalunya, ni creo que nadie en su sano juicio quiera que así sea.
Esa política, defendida y difundida por los medios oficiales como única posible, ha creado en los países ricos una cultura individualista, insolidaria y egoísta que se refleja en el modo de vida mayoritariamente aceptado por quienes ascienden de clase social: “Debo tener un piso acorde con mis ingresos y mi clase, un coche de iguales características, una asistencia sanitaria y una educación diferentes a las del populacho: No tengo por qué mantener a parásitos ni a gandules ni a pobres ni a fracasados, a éstos, en todo caso, en el “Rastrillo de Navidad”: Siente un pobre a su mesa...”. Y ese modo de pensar, que proviene de los dueños de todo, de los más ricos de la tierra y ha pasado a las familias y a los individuos con menos ingresos y más problemas, ha fructificado también en las unidades geográficas que componen un Estado, en este caso el español.
Decía Carod Rovira hace años que él no era nacionalista sino simplemente catalán, justificando esa cualidad impar en sus sentimientos y en la realidad del presente, sin referencias históricas de ningún tipo. En su análisis, claro, inteligente, sencillo y tranquilo, Carod argumentaba que Cataluña sería mucho más rica, mucho más eficaz con sus ciudadanos si fuese un país soberano sin ataduras de ningún tipo. Es decir, sin tener que derivar la riqueza generada por el genio catalán a otros territorios donde no existe el genio catalán, vamos, exactamente lo mismo que defiende Artur Mas y le ha llevado, en su locura particular, ha convocar unas elecciones plebiscitarias que harán muy difícil la gobernabilidad de Catalunya en un periodo de crisis con pocos precedentes. Carod, que atribuía con bastante verdad, a José María Aznar y al PP el mayor mérito a la hora de crear independentistas en Euzkadi y Catalunya –no podemos olvidar el impacto de la sentencia del Estatut-, que coincidía con Maragall al afirmar que España estallaría de seguir gobernando durante cuatro años más los mismos gobernantes, que aseguraba que su proyecto no cabía en la España castiza de quienes disponen desde Madrid, se olvida, sin embargo, -y ahí conectamos con el problema de los impuestos antes esbozado- del origen de la riqueza catalana, pues no existen vendedores, o sea empresarios, si no hay un mercado al que vender la producción derivada de la libre iniciativa de los astutos hombres que constituyen la oligarquía catalana. Se olvidaba también, como casi todos, de que la palabra Esquerra no es sólo una marca, sino una forma de pensar, de ser, basada en la solidaridad con los más desfavorecidos –no sólo de Cataluña- y en la justicia social. Y, por último se olvidaba, también, de la trayectoria histórica de Esquerra Republicana de Cataluña –se olvida lo que se quiere-, partido catalanista que apoyó a Azaña en todas las mociones de censura que le fueron apareciendo en el desempeño del poder, que aportó varios ministros a sus gabinetes: Lluhí Vallescá y, entre otros, Lluis Companys, el hombre más notable que ha dado hasta la fecha dicho partido, quien en la revolución de octubre de 1934, ante la amenaza que suponía para la autonomía catalana el gobierno de la derecha -¡cuantísimo miente el Sr. Aznar!-, proclamó “el Estado Catalán dentro de la República española”. Fundador de la Esquerra junto al estrafalario coronel del Ejército español Francesc Maciá, Lluis Companys fue un hombre bueno que defendió siempre a los trabajadores, que amó a su tierra hasta el delirio, que comprendió a la perfección que en la España esbozada por Azaña en su discurso barcelonés de 26 de septiembre de 1932 cabían Cataluña y sus libertades. No caben las comparaciones.
Carod Rovira pasó y hoy es asesor –la verdad no sé de qué- en el Hospital de Santa Tecla de Tarragona por el módico salario de seis mil euros al mes. Hace años que le sustituyó Artur Mas, un hombre de miras cortas que quiso pasar a la Historia, que, como buen católico, veía monumentos ecuestres a su persona en todas las plazas principales de Catalunya. Pero Artur Mas no es la causa, sino la consecuencia. No es tampoco un independentista sino un precursor de un nuevo Estado, de un Estado insolidario, egoísta, refractario que de triunfar y extenderse por toda Europa, nos devolverá en muy poco tiempo al feudalismo que dejamos atrás hace ya tanto. Tiene razón, toda la razón al decir que la Catalunya actual no cabe dentro de la España castiza que quieren imponer los actuales gobernantes, pero es que dentro de esa España somos cada vez menos –de todas las tierras de este antiguo, variado y plurinacional país- los que cabemos. España no es Madrid, ni tan siquiera Madrid es Madrid, ni el Partido Popular ni el Socialista, tampoco Catalunya es Convergencia i Uniò. España es la unión de pueblos y culturas muy diferentes. El día que los ricos, vascos y catalanes, -ricos por su situación geográfica fronteriza con Europa, ya hablaríamos de riqueza si en vez de estar ahí, estuviesen dónde está Senegal, por ejemplo- decidan que no quieren seguir dentro de esa unión –con las modificaciones constitucionales que sean precisas: la Constitución es una norma para la convivencia, no un ladrillo para lanzar al discrepante-, que renuncian a la lucha, que se van, al resto, a lo que quede habrá que ponerle otro nombre, pues ya no será España, sino cualquier otra cosa. Tal vez tengan razón, sea lo mejor para ellos, pero para quienes desde fuera de esos territorios consideramos su cultura como parte de la nuestra y vemos la diversidad con alborozo, será un día oscuro, trágico y amargo.
Catalunya es una nación, no me cabe la menor duda. Y a reconocer ese hecho indiscutible se encaminaba al principio la reforma del Estatuto que emprendió el Gobierno de Zapatero. La actitud de la derecha ultramontana castiza, que lleva siglos haciéndonos la vida imposible a quienes admiramos la diversidad de España, convocando manifestaciones ultras, azuzando medios de desinformación y presentando recursos de inconstitucionalidad, más la poca maña que se dieron los gobernantes del Tripartito –esto en menor grado-, crearon una frustración en el pueblo catalán y en muchos no catalanes que deseábamos ese reconocimiento de todo corazón. A ella se sumó el desafortunadísimo fallo de ese Tribunal y, más tarde, las terribles políticas recortadoras y represoras de Artur Mas que trataron a Catalunya, pero sobre todo a los catalanes, como despojos humanos, como carne de negocio, de privatización, dentro de una estrategia sin precedentes que pretendía convertir al país no es un Estado de la Unión Europea, sino en un Estado sometido a las terribles ideas elaboradas por Milton Friedman y la desgraciadamente famosa Escuela de Chicago. En ese aspecto, Artur Mas llevó a Catalunya las mismas políticas privatizadoras que ya habían implantado en Valencia y Madrid los señores del Partido Popular, todo ello adornado también con una exhibición brutal de fuerza bruta encarnada en el uso de su policía particular contra el pueblo y sus legítimas reclamaciones de Justicia y Democracia.
Erró Artur Mas y sus compañeros de viaje. Leyeron parte del discurso, pero no lo leyeron entero, porque además del problema identitario –que creo tiene solución porque es necesario de una vez por todas que la Ley reconozca lo obvio, que Catalunya es una nación dentro de un Estado plurinacional-, hay otros mucho más graves que afectan a la calidad de vida, a la vida y la muerte de miles y miles de personas, creado por las políticas que aplican Artur Mas y quienes como él piensan; porque la catástrofe ladrillero-financiera prendió en la Catalunya de Pujol; porque la deslocalización, el paro, el trabajo precario y sumergido están minando el futuro de ese país igual que el de otros de España y de Europa; porque al descontento y a la necesidad se responde con cargas policiales y desahucios; porque en sus comisarías se tortura pese a los indultos de Rajoy; porque la Unión Europea no es hoy fuente de desarrollo ni de progreso, sino todo lo contrario; porque Catalunya merece una suerte mejor, mucho mejor que la que cocinan para ella, contra ella, quienes, mediante mil artilugios, han intentado hacer un país a su imagen y semejanza sin importarles un bledo la diversidad propia, ni los derechos políticos, económicos, sociales y culturales inalienables del pueblo catalán; porque la oligarquía catalana, representada mayoritariamente por CIU, no es Catalunya, ni creo que nadie en su sano juicio quiera que así sea.
domingo, 25 de noviembre de 2012
¿Donde se esconden?
¿Dónde viven?
Como manda la Santa Madre Iglesia el PP Gürtel sigue trincando y a la vez, para acallar conciencias, se dedica a la caridad en vez de a prestar servicios a los ciudadanos mas desfavorecidos. Caridad y nada mas es el decreto sobre desahucios, deberíamos hablar mejor de un decreto sobre “colaboración con las entidades bancarias para sacar su stock de viviendas a alquiler”, evitando gastos y demoras en el cobro del crédito. Caridad cristiana que se la podían meter donde buenamente les quepa, y por supuesto dejar de decir tonterías del tipo: “hay que pagar la deudas”. Por supuesto que sabemos que tenemos que pagar nuestras deudas, pero ¿que quieren que hagan familias con niños, ancianos a su cargo?. Quieren que dejemos de comer, de calentarse (que ya lo hacen) para pagar deudas de esos bancos pobrecitos que pasan mucho por culpar de unos millones de pobres asquerosos que no pagamos deudas.
Por supuesto, los ministros y alguna alcaldesa, con cuatro muertes en su curriculum y alguna que otra figura del socialismo se descuelgan con estas baratijas: “que paguen sus deudas”. Mientras a los bancos se las pagamos entre todos, no vaya a ser que alguno tenga que quebrar. De esto sabe mucho el señor Rato, las quiebras, las cárceles y demás lecciones magistrales a la hora de dirigir bancos, le suena mucho de la tradición de su augusta familia.
Miguel Martín
A nadie le suena, o no le sonaba hasta hace unos días, cualquiera que le viera pensaría en un abuelito, afable y cariñoso. Sus palabras se han encargado de presentarle como un insidioso mendrugo de pan, ignorante, hipócrita y denostado. No quiero seguir los improperios llegarían al mal gusto y los lectores de este humilde artículo no merecen ese lenguaje. Decide el muchacho provecto y longevo que lo que debemos hacer es contratar más hipotecas, construir más pisos y que gracias a la banca podemos, nosotros pobres parias de la sociedad, tener una vivienda. ¿Pero este tipo donde ha estado los últimos cuatro años, ¿en coma? ¿Cuándo lo pintó Mingote?. Es que es de chiste, con un millón de personas que han perdido su hogar, millones de casas, pisos y locales vacíos o en venta, viene este pájaro y nos suelta una barbaridad que si la hubiese dicho un político debería estar en la cárcel.
¿Donde viven nuestros políticos?
Oigo las repugnantes palabras de la ministra de sanidad, esa que no le constaba el jaguar que Correa regaló a su familia: que la pobreza infantil se acabará con la creación de empleo. ¿Claro, mientras solo vamos a crear empleo y pagar deudas de bancos, de autopistas y sinvergüenzas varios? ¿Cuántos niños tienen que morir o sus padres tendrán que entregar la guarda a las administraciones, para que esta sanitaria incapaz, haga algo al respecto? Por eso, por la pobreza infantil, el señor Rajoy (a partir de ahora diremos que viene Rajoy en vez del sacamantecas), incumple su palabra, palabra de farolero y marrullero, y le sube el IVA a los enfermos de Gluten, sus alimentos abandonan el IVA superreducido y él, delante de Sudamérica miente y miente y tiene esa cara de falso y cínico como la de Fernando VII en los cuadros del maestro Goya.
La mínima ministra de sanidad, da un dato escalofriante para que veamos lo bien que va nuestra economía, la deuda de las familias españolas ha bajado por vez primera desde el inicio de la crisis: pero claro muchacha, con un millón de familias desahuciadas, la deuda ha caído, con millones de familias en paro la deuda ha caído, no se pueden endeudar, no hay familias que gasten, con el robo de la paga a los funcionarios la deuda será menor, no pueden ni gastar lo suyo. Por favor y que alguien evite el que esta individua sea Alcaldesa de Madrid, según deseos del sátrapa Rajoy, ¿pero que demonios le han hecho los Madrileños al gallego que desgobierna nuestra nación?
¿Pero donde estaban ustedes?, donde viven. Claro que hay menos deuda, ¿se ha acercado usted señora a un monte de empeño, ha vista nuestras calles?, sólo se ven negocios de compraventa de oro y pobres de verdad deambulando por ellas.
Pero, ¿donde está el ministro Soria?, que pide que paguemos nuestras deudas, como este señor solo se ve con los magnates de repsol, de hidroeléctricas y demás mangones nacionales, ¿pero algunas vez alguno de estos ministros amigos de Matas y Urdangarin, han estado en un comedor social (fuera de campaña y en uno de verdad), han estado en los colegios públicos, contemplando el deterioro de los mismos niños, de su calzado y su ropa de invierno?, los pobres tenemos que vender las alhajas de toda una vida, la plata, los cubiertos, los recuerdos, ¿no saben que España está vendiendo su memoria?. España saldrá de la crisis, pero con una fractura social incluso superior a la existente en el año 1936.
Tengo que dejarlo aquí, el dolor me impide seguir, la desolación que recorre nuestro país me impide seguir atendiendo a aquellos malnacidos que lo gobiernan.
Indultos que son insultos
La misión evangelista de los santos 'populares', en este primer año triunfal de Rajoy, ha sido “liberar a España de la herencia recibida”, extraordinario pretexto para hacer lo propio de la derecha extrema y justificar sus misiles contra la democracia y los pobres ciudadanos. El éxito de estos individuos, de las tesis más feroces del capital, y el fracaso de la población no pueden ser más palpables. La Constitución, sin anuncio oficial, queda nula. ¿Qué se va a celebrar el próximo 6 de diciembre, día de la Ley de Leyes que no existe en la práctica?...
Rajoy está convencido de que las reformas, o las tortas que saborea la ciudadanía, van a funcionar. Seguro. Pero, aunque funcionen el crecimiento económico y el empleo a partir de los pilares sembrados, los brotes nunca podrán ser verdes de esta forma. Frutos grises como mucho. Ya ven que el señor presidente cumple. La Ley de Estabilidad Presupuestaria, con todo su esplendor, tijeretea a la clase trabajadora.
El déficit es un potro desbocado que se controla con los puntapiés recibidos por la gente. Los frescos del barrio ni se arrugan. Bruselas, Berlín, el BCE, el FMI… Los banqueros reciben un balón de oxigeno y las personas se asfixian con los recortes y el plan de ajustes de los gerifaltes.
“Hacemos lo que no nos queda más remedio que hacer, tanto si gusta como si no”, pregona Rajoy con el guión alemán bajo el brazo. ¿Por qué no lo dice amenazándose a sí mismo, advirtiendo a su corte de canes de compañía y a los que residen en la burbuja del acomodo?…
El protagonismo de España en el exterior y la diplomacia económica alcanzan hoy el grado que nuestro país merece, cree Rajoy, un felpudo deshilachado ante quienes ostentan poder. Que exhibe la cachiporra de su guiñol de los horrores para atizar y meter miedo a su conveniencia. Desde que obtuvo el sillón principal del Consejo de Ministros, los viernes empezaron a convertirse en la jornada de los milagros. Véanse las medidas laborales, la educación, la sanidad, la manipulación informativa…
Se cumple, sí, un año del día de la victoria. Nuestro caudillo Mariano dará un nuevo impulso reformista con la prioridad del empleo basura. Así son todas las reformas para competir en este juego infernal. Con esta maquinaria a pleno rendimiento y los jóvenes sin presente ni porvenir fiable, De Guindos proclama una recuperación a partir de 2013. Garantizando, naturalmente, la paz en la vía pública.
La calle es de ellos, aunque haya que atar o amordazar a cualquier revoltoso. La marca España consolidará nuestra presencia en el mundo. La marca del PP. ¡Ah! El fin de los “jueces estrella” va a ser una realidad para que la corrupción no vuelva a destaparse o quede impune. ¡Magnífico! Tan formidable como que los socialistas siguen atascados pese a los atropellos del PP. Las encuestas sobre las elecciones catalanas son otro claro y serio capón.
El PSC cae por el precipicio. Ningún líder aprueba. Debe ser gracias a la credibilidad de las instituciones. CIU, aun así, es la más valorada. No parece que vaya a lograr mayoría absoluta en medio del artificioso debate soberanista con el que Artur Mas da fe de su interesado victimismo para esconder los lastres de su gestión. Fango que encaja bien en las alforjas de Rajoy a pesar de las reivindicaciones de independencia de Mas.
Pérez Rubalcaba culpa a los huestes populares de haber incumplido sus promesas y empeorado la situación total del país. Pero no pensemos que el programa del PP era como para celebrarlo… La valoración general pone por delante del presidente al líder socialista. No vale sólo con endurecer posiciones. Faltan propuestas claras y un diferenciado rumbo que lave esa deteriorada imagen.
Aquello de “acordar, discrepar y confrontar” está estupendo. Eso sí, Rajoy sólo golpea con su rodillo y es necesaria una creíble y nítida alternativa. Tras los comicios catalanes, la guerra interna del PSOE se puede recrudecer. La población, mientras, exige una salida social a la crisis, y muchos, muchísimos, repudian el desfile del día de la victoria de Rajoy. La cruzada contra los sectores más vulnerables de la sociedad sigue ahí.
Rajoy está convencido de que las reformas, o las tortas que saborea la ciudadanía, van a funcionar. Seguro. Pero, aunque funcionen el crecimiento económico y el empleo a partir de los pilares sembrados, los brotes nunca podrán ser verdes de esta forma. Frutos grises como mucho. Ya ven que el señor presidente cumple. La Ley de Estabilidad Presupuestaria, con todo su esplendor, tijeretea a la clase trabajadora.
El déficit es un potro desbocado que se controla con los puntapiés recibidos por la gente. Los frescos del barrio ni se arrugan. Bruselas, Berlín, el BCE, el FMI… Los banqueros reciben un balón de oxigeno y las personas se asfixian con los recortes y el plan de ajustes de los gerifaltes.
“Hacemos lo que no nos queda más remedio que hacer, tanto si gusta como si no”, pregona Rajoy con el guión alemán bajo el brazo. ¿Por qué no lo dice amenazándose a sí mismo, advirtiendo a su corte de canes de compañía y a los que residen en la burbuja del acomodo?…
El protagonismo de España en el exterior y la diplomacia económica alcanzan hoy el grado que nuestro país merece, cree Rajoy, un felpudo deshilachado ante quienes ostentan poder. Que exhibe la cachiporra de su guiñol de los horrores para atizar y meter miedo a su conveniencia. Desde que obtuvo el sillón principal del Consejo de Ministros, los viernes empezaron a convertirse en la jornada de los milagros. Véanse las medidas laborales, la educación, la sanidad, la manipulación informativa…
Se cumple, sí, un año del día de la victoria. Nuestro caudillo Mariano dará un nuevo impulso reformista con la prioridad del empleo basura. Así son todas las reformas para competir en este juego infernal. Con esta maquinaria a pleno rendimiento y los jóvenes sin presente ni porvenir fiable, De Guindos proclama una recuperación a partir de 2013. Garantizando, naturalmente, la paz en la vía pública.
La calle es de ellos, aunque haya que atar o amordazar a cualquier revoltoso. La marca España consolidará nuestra presencia en el mundo. La marca del PP. ¡Ah! El fin de los “jueces estrella” va a ser una realidad para que la corrupción no vuelva a destaparse o quede impune. ¡Magnífico! Tan formidable como que los socialistas siguen atascados pese a los atropellos del PP. Las encuestas sobre las elecciones catalanas son otro claro y serio capón.
El PSC cae por el precipicio. Ningún líder aprueba. Debe ser gracias a la credibilidad de las instituciones. CIU, aun así, es la más valorada. No parece que vaya a lograr mayoría absoluta en medio del artificioso debate soberanista con el que Artur Mas da fe de su interesado victimismo para esconder los lastres de su gestión. Fango que encaja bien en las alforjas de Rajoy a pesar de las reivindicaciones de independencia de Mas.
Pérez Rubalcaba culpa a los huestes populares de haber incumplido sus promesas y empeorado la situación total del país. Pero no pensemos que el programa del PP era como para celebrarlo… La valoración general pone por delante del presidente al líder socialista. No vale sólo con endurecer posiciones. Faltan propuestas claras y un diferenciado rumbo que lave esa deteriorada imagen.
Aquello de “acordar, discrepar y confrontar” está estupendo. Eso sí, Rajoy sólo golpea con su rodillo y es necesaria una creíble y nítida alternativa. Tras los comicios catalanes, la guerra interna del PSOE se puede recrudecer. La población, mientras, exige una salida social a la crisis, y muchos, muchísimos, repudian el desfile del día de la victoria de Rajoy. La cruzada contra los sectores más vulnerables de la sociedad sigue ahí.
jueves, 22 de noviembre de 2012
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Materia texturada
REFERENCE DESIGNATION
10701M PES PLAT 76/24 SD A 1050 TPM
10702M PES PLAT 84/36 BT TB A 600 TPM
10708SFR "SABLE" PES FR PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM
10710S "SABLE" PES PLAT 330/96 BT TB A 950 TPM
10710SF "SABLE FLAMME" PES PLAT 310/92 BT TB
10776M PES CERAMIQUE 78/72X2
10776MCERATF PES CERAMIQUE 78/72X2 TEINT FIL COL. NOIR
14024GLYCRA PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM
14024GTMNOIR PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM NOIR
14037P PES 84/36 FTF + ELASTHANNE 44
15001G PES 167/96 FTF + ELASTHANNE 78
16005A (air jet) PES 167/96X2 FTF + ELASTHANNE 156
22152A (air jet) PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22
22152P PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 A 950 TPM
24015G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 44
24016G PA 6.6 22/7 FT + ELASTHANNE 44
24017A PA 6.6 78/23X2 FT + ELASTHANNE 44
24026P PA 6.6 78/34 FT + ELASTHANNE 44
24171DLYCRA PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 44
24902A (air jet) PA 6 78/24 FT + ELASTHANNE 44
24904G PA 6.6 22/7 PLAT + ELASTHANNE 44 A 1800 TPM
25013G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 78
25031G PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 78
80373G VIS/PA 6.6 (80/20) NM 26.5
REFERENCE DESIGNATION QUANTITE / KG
10100M PES PLAT 167/48 SD A 400 TPM 700
10701M PES PLAT 76/24 SD A 1050 TPM 4000
10702M PES PLAT 84/36 BT TB A 600 TPM 350
10708S "SABLE" PES PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM 1500
10708SFR "SABLE" PES FR PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM 1500
10710S "SABLE" PES PLAT 330/96 BT TB A 950 TPM 1400
10710SF "SABLE FLAMME" PES PLAT 310/92 BT TB 1000
10776M PES CERAMIQUE 78/72X2 140
10776MCERATF PES CERAMIQUE 78/72X2 TEINT FIL COL. NOIR 180
14024GLYCRA PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM 640
14024GTMNOIR PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM NOIR 12000
14037P PES 84/36 FTF + ELASTHANNE 44 0
15001G PES 167/96 FTF + ELASTHANNE 78 6000
16005A PES 167/96X2 FTF + ELASTHANNE 156 70
22152A PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 3400
22152P PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 A 950 TPM 2200
24015G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 44 170
24016G PA 6.6 22/7 FT + ELASTHANNE 44 350
24017A PA 6.6 78/23X2 FT + ELASTHANNE 44 700
24026P PA 6.6 78/34 FT + ELASTHANNE 44 1900
24171DLYCRA PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 44 1300
24902A PA 6 78/24 FT + ELASTHANNE 44 7200
24904G PA 6.6 22/7 PLAT + ELASTHANNE 44 A 1800 TPM 1000
25013G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 78 480
25031G PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 78 200
80373G VIS/PA 6.6 (80/20) NM 26.5 2400
Materia para clientes
10701M PES PLAT 76/24 SD A 1050 TPM
10702M PES PLAT 84/36 BT TB A 600 TPM
10708SFR "SABLE" PES FR PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM
10710S "SABLE" PES PLAT 330/96 BT TB A 950 TPM
10710SF "SABLE FLAMME" PES PLAT 310/92 BT TB
10776M PES CERAMIQUE 78/72X2
10776MCERATF PES CERAMIQUE 78/72X2 TEINT FIL COL. NOIR
14024GLYCRA PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM
14024GTMNOIR PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM NOIR
14037P PES 84/36 FTF + ELASTHANNE 44
15001G PES 167/96 FTF + ELASTHANNE 78
16005A (air jet) PES 167/96X2 FTF + ELASTHANNE 156
22152A (air jet) PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22
22152P PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 A 950 TPM
24015G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 44
24016G PA 6.6 22/7 FT + ELASTHANNE 44
24017A PA 6.6 78/23X2 FT + ELASTHANNE 44
24026P PA 6.6 78/34 FT + ELASTHANNE 44
24171DLYCRA PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 44
24902A (air jet) PA 6 78/24 FT + ELASTHANNE 44
24904G PA 6.6 22/7 PLAT + ELASTHANNE 44 A 1800 TPM
25013G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 78
25031G PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 78
80373G VIS/PA 6.6 (80/20) NM 26.5
REFERENCE DESIGNATION QUANTITE / KG
10100M PES PLAT 167/48 SD A 400 TPM 700
10701M PES PLAT 76/24 SD A 1050 TPM 4000
10702M PES PLAT 84/36 BT TB A 600 TPM 350
10708S "SABLE" PES PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM 1500
10708SFR "SABLE" PES FR PLAT 167/48 BT TB A 750 TPM 1500
10710S "SABLE" PES PLAT 330/96 BT TB A 950 TPM 1400
10710SF "SABLE FLAMME" PES PLAT 310/92 BT TB 1000
10776M PES CERAMIQUE 78/72X2 140
10776MCERATF PES CERAMIQUE 78/72X2 TEINT FIL COL. NOIR 180
14024GLYCRA PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM 640
14024GTMNOIR PES 167/96 FTF + LYCRA 44 A 730 TPM NOIR 12000
14037P PES 84/36 FTF + ELASTHANNE 44 0
15001G PES 167/96 FTF + ELASTHANNE 78 6000
16005A PES 167/96X2 FTF + ELASTHANNE 156 70
22152A PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 3400
22152P PA 6.6 44/34 FT + ELASTHANNE 22 A 950 TPM 2200
24015G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 44 170
24016G PA 6.6 22/7 FT + ELASTHANNE 44 350
24017A PA 6.6 78/23X2 FT + ELASTHANNE 44 700
24026P PA 6.6 78/34 FT + ELASTHANNE 44 1900
24171DLYCRA PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 44 1300
24902A PA 6 78/24 FT + ELASTHANNE 44 7200
24904G PA 6.6 22/7 PLAT + ELASTHANNE 44 A 1800 TPM 1000
25013G PA 6.6 44/13 FT + ELASTHANNE 78 480
25031G PA 6.6 78/68X2 + ELASTHANNE 78 200
80373G VIS/PA 6.6 (80/20) NM 26.5 2400
Materia para clientes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)