domingo, 30 de junio de 2013

¿Salir del capitalismo?

¿Salir de la crisis del capitalismo o salir del capitalismo en crisis?

Tras nada menos qu e cinco años y medio de una situación mundial apenas imaginable desde los tópicos reformistas de siempre, e inimaginable desde la economía burguesa en cualquiera de sus corrientes, esta pregunta cobra ahora mismo una actualidad decisiva. Como disponemos de muy poco espacio, vamos a ir al núcleo del problema que no es otro que el de la teoría de la crisis. Antes de exponer por qué hay que optar por la salida del capitalismo en crisis, debemos recordar dos cuestiones:

1.-

La crisis apenas es estudiada en la economía política burguesa que mayoritariamente se basa en la tesis de la armonía entre la producción y el consumo, armonía que nace de la supuesta eficacia reguladora del mercado que se rige en última instancia por la hipotética racionalidad del consumidor individual. Puede éste equivocarse algunas veces, pero la fuerza inercial tiende a la vuelta del equilibrio, o así se cree. Esta tesis subjetivista e idealista, la del marginalismo neoclásico que domina de nuevo ahora con el nombre de neoliberalismo, surgió en el último tercio del siglo XIX en respuesta a la teoría marxista de la crisis, y a la vez para borrar para siempre las angustiosas e inquietantes dudas no resueltas que dejaron los grandes economistas burgueses clásicos de finales del XVIII y comienzos del XIX. Básicamente, estos llegaron al borde del abismo teórico pero no pudieron seguir porque les faltaban instrumentos conceptuales y el método adecuado para emplearlos. Muy probablemente también les sobró miedo al intuir que tarde o temprano que el capitalismo chocaría con sus propias limitaciones internas, esenciales, iniciando su caída por ese abismo.

Era esta una hipótesis teóricamente plausible desde sus esquemas que se haría realidad poco tiempo después, en la crisis de 1830 y sobre todo en la de 1848, como veremos. La crítica marxista de la economía política surge precisamente a partir de ese miedoso vacío burgués, en el contexto de crisis cada vez más duras, recordemos la de 1871, desarrollando un método dialéctico frontalmente opuesto al burgués ya que donde éste veía las soluciones y las respuestas, aquél ve los problemas y las preguntas. O sea, se ha dado la vuelta al calcetín. La reacción burguesa no se hizo esperar apareciendo en forma de marginalismo, como hemos dicho. Pero la tenebrosa y estremecedora duda planteada por los clásicos se transformó en la espantosa hecatombe de 1929, demostrando la nulidad irracional del marginalismo. En medio de revueltas, masacres y guerras, algunas burguesías comprendieron que para aplastar al «peligro comunista» debían dar un giro de 180º movilizando a su Estado para salvar el capitalismo. La versión más publicitada de este giro fue la keynesiana.

Durante los llamados dos «treinta gloriosos», en un reducido espacio del capitalismo mundial, algunas burguesías aplicaron en las excepcionales condiciones posteriores a la II GM el pacto interclasista denominado por algunos como «Estado keynesiano taylor-fordista». Visto a escala histórico-mundial, fue un espejismo; pero en el capitalismo imperialista sirvió para prolongar su legitimidad durante dos décadas más, hasta finales del siglo XX. Ahora bien, la realidad es contradictoria y siempre se niega a sí misma. Durante1968-1973 emergió a la luz la objetividad siempre negada de la ley de la caída tendencial de la tasa media de beneficio, que se había ido agudizando lustros antes. Desde 1973 el capitalismo arrastra pesados anclajes que le impiden reiniciar una nueva onda larga expansiva a pesar de puntuales repuntes en algunas zonas geográficas y ramas productivas. Mientras tanto, sectores crecientes de la clase dominante volvían desde comienzos de 1950 al marginalismo ultrarreaccionario, aplicándolo mediante atroces dictaduras militares en el Tercer Mundo desde 1960 y sobre todo con Pinochet desde 1973.

2.-

Hemos hablado de las crisis de 1830, 1846, 1871, 1929, 1968… que no son estrictamente económicas, sino que también lo son sociopolíticas. Lo hemos hecho porque la teoría marxista de la crisis sostiene que si bien éstas surgen por razones internas, endógenas al desarrollo de las contradicciones económicas, sin embargo y a la vez, simultáneamente, tienen también causas sociales, de lucha de clases entre el capital y el trabajo, inseparables del devenir económico. Ahora bien, si nacen de las contradicciones socioeconómicas, su agravamiento posterior va adquiriendo cada vez más contenido político, y sobre todo, su salida siempre es política. Como proceso, las crisis van siendo cada vez más inseparables de las decisiones políticas de la burguesía, pero también de las clases y naciones oprimidas.

Por ejemplo, la crisis de 2007 no se inició realmente entonces, porque podemos rastrear sus causas remotas, muy profundas, ya en la primera crisis financiera holandesa del primer tercio del siglo XVII, pero acercándonos al presente, vemos que ya desde mediados de la década de 1990 y en especial desde 1997 se acumulaban las contradicciones que fueron confluyendo, tras el corralito de 2001, en el estallido de 2007. A lo largo de esto años es imposible separar las causas únicamente financieras, de las causadas por la tendencia a la caída de beneficio, de las decisiones políticas y de la lucha de las clases y de los pueblos explotados; pero lo que ya es manifiestamente innegable es que desde 2007 hasta ahora las decisiones políticas y las contradicciones interimperialistas, así como las resistencias de los pueblos, influyen determinantemente en su evolución.

La razón básica de las crisis radica en la ley de la caída tendencial de la tasa de beneficio, ley siempre negada por la burguesía y cuestionada parcial o totalmente por el reformismo ya que ella nos explica por qué, tarde o temprano, reaparecen las crisis, y por qué son más graves cada vez. Los Estados disponen de seis contratendencias básicas que pueden retrasar durante tiempo la agudización de la ley tendencial, lo que demuestra tanto la importancia vital de los Estados como de la lucha de clases, así como que al final siempre dispone de la salida represiva extrema y/o de la guerra para resolver el problema durante unos años. Sobre esta ley tendencial actúan otras tres causas menores de la crisis, por orden: la sobreprodución de capitales excedentarios; la desproporción entre la producción de bienes de producción, o sector I, y la producción de bienes se consumo, o sector II; y el subconsumo. Según contextos, coyunturas y circunstancias, varía el orden de interacción de estas cuatros razones de la crisis, siempre sobre el fondo de la caída prolongada del beneficio.

Cada vez más desde finales de la década de 1960 irrumpen negativamente en la economía otras tres contradicciones profundas del capitalismo: los sobrecostos añadidos de la crisis socioecológica en agravamiento; los sobrecostos improductivos a medio plazo de la militarización; y los sobrecostos añadidos del agotamiento de las reservas materiales y energéticas, de manera que ahora mismo, el capital mundial se enfrenta a obstáculos estructurales de una gravedad cualitativamente superior a la de la crisis de 1929-33-39, de la que salió gracias a la IIGM.

3.-

2007 es el detonante que produce el salto de una fase a otra de la crisis que se venía incubándose en un primer momento, desde la política de liberalización financiera impuesta sobre todo a finales de los ‘80 y en lo esencial con las dificultades del neoliberalismo desde 1973 para reactivar realmente la economía en su conjunto, que no únicamente en algunas de sus áreas. Ahora, a mediados de 2013, todos los datos y tendencias fuertes indican la prolongación de la crisis mundial y el agravamiento de bastantes de sus componentes internos. Es en este contexto, y no en otro irreal, donde tenemos que preguntarnos sobre el por qué salir del capitalismo en crisis y a dónde debemos dirigirnos. Las razones para salir del capitalismo en crisis son las mismas que las que existían 1848, fecha del Manifiesto Comunista , pero agudizadas y ampliadas tanto por el aumento de la brutalidad imperialista como por la reducción de alternativas de futuro. En el Manifiesto Comunista se advierte que la burguesía es un brujo que ya no puede domeñar las fuerzas infernales que ha desatado con sus conjuros. Años después, en el Anti-Dühring se nos dice que el capitalismo es un tren lanzado a toda presión cuyo maquinista no puede activar el freno.

Las advertencias marxistas en este sentido irán en aumento, siendo superadas por la creciente irracionalidad de un sistema inicuo que en 2012 echaba a la basura la mitad de los alimentos producidos, cuando en 2011 se hubiera acabado con el hambre en el mundo sólo con el 1% del rescate bancario global. No hace falta seguir aportando datos y porcentajes. En la década de 1980 los marxistas discutimos sobre la teoría del exterminismo, que era la adecuación al contexto de entonces de la tesis de Socialismo o Barbarie de 1915, de Caos o Comunismo de 1919, o de la proximidad de la catástrofe mundial a finales de los ’30. Ahora, a las espeluznantes verdades científicas sobre el invierno nuclear confirmadas desde mediados de los ’80 hay que sumarles los efectos aniquiladores de la guerra bioquímica, de la guerra espacial y de la ciberguerra. El capital es el brujo enceguecido en su loca soberbia, es el maquinista incapaz de detener el tren que ha puesto en marcha y se precipita al desastre. Ya lo había advertido el Manifiesto Comunista : la lucha de clases puede terminar en el exterminio mutuo de los bandos enfrentados.

Las razones para salirnos del capitalismo son innegables y urgentes, son razones humanas y políticas, que en nivel actual de gravedad vienen a ser lo mismo. ¿Pero salirnos cómo y hacia dónde? La sociedad burguesa no va a implosionar, colapsando por ella misma en una especie de derrumbe súbito e inesperado. Semejante catastrofismo podría ser incluso una desesperada pero vana ilusión ante el terrible futuro que nos aguarda si no acabamos antes con la dictadura del capital. El modo de producción capitalista puede prolongar su existencia retrocediendo en las condiciones de vida y trabajo de la humanidad explotada pero mejorando las condiciones de vida de la burguesía, de modo que a la depauperación relativa en aumento se le añadan franjas mayores en depauperación absoluta. La civilización del capital siempre encontrará fieles peones egoístas en las burguesías clientelares y dependientes que ayudarán a explotar a sus pueblos, aniquilando toda oposición interna cuando fuera necesario. Las presiones económicas y guerras locales cada vez más duras y cercanas, intimidarán a las burguesías menos dóciles obligándoles a acatar la dura hegemonía del imperialismo occidental, que siempre podrá recurrir a la guerra más atroz.

Por tanto, la perspectiva de salir del capitalismo sólo puede pasar por la lucha revolucionaria para acabar con él, lo que nos lleva a la cuestión crucial del problema del poder político como quintaesencia de la economía, como economía concentrada. Insistimos en que no hay que entender lo económico como enfrentado a lo político, sino como elementos de la misma realidad. Desde esta posición, el camino no es otro que el de avanzar en la toma del poder, que a la vez es la construcción de un poder estatal nuevo, un Estado obrero. Cuando hablamos de toma del poder nos referimos a la cuestión clave del poder popular, del poder del pueblo en armas que vigila desde fuera del Estado y de las instituciones para que estas no se corrompan, no degeneren en burocracias con intereses propios enfrentados al pueblo. El pueblo trabajador debe dirigir al Estado y a las instituciones, vigilándolas desde fuera de sus múltiples tentáculos corruptores, y acelerando su autoextinción.

La respuesta a la pregunta de hacia dónde salir, hacia eso que llaman tan imprecisa y ambiguamente como «postcapitalismo», o hacia el socialismo, queda encauzada por lo dicho arriba: el camino anuncia la dirección. No es tan cierto que no hay camino, que se hace camino al andar. Tras casi dos siglos de lucha revolucionaria obrera sostenida en las peores condiciones, podemos decir que sí existe una teoría básica que nos advierte de los errores que no debemos cometer de nuevo, y de algunos aciertos que muy probablemente nos valgan. Teoría que, en parte, podemos empezar a aplicarla dentro incluso del capitalismo actual si tenemos decisión política de hacerlo y la fuerza de masas suficiente. Por ejemplo, la crucial reivindicación del tiempo libre y crítico: una de las medidas inmediatas que ha de acometer todo poder popular y obrero es la de la reducción drástica del tiempo de trabajo asalariado para ampliar el tiempo libre, y para ampliar la oferta de puestos de trabajo, reduciendo el desempleo lo más posible.

Por ejemplo, la nacionalización de la banca, el fin de la doble contabilidad, la reforma fiscal justa, el control obrero y la recuperación de empresas, la nacionalización de las grandes propiedades cerradas y abandonadas y de capitales improductivos y especulativos, la prohibición de fuga de capitales, la planificación socioeconómica desde criterios ecologistas; la nacionalización de la tierra y de la vivienda como derecho/necesidad, la nacionalización de los transportes y de los servicios públicos y sociales; la depuración drástica de los aparatos represivos en su globalidad, la creación de milicias populares como antesala del pueblo en armas, la reforma drástica de la justicia, la socialización de la prensa, la vivienda pública para los colectivos y las personas que quieran vivir otras afectividades, amores y placeres sexuales, en comuna o en pareja; la laicización social y el derecho a todas las creencias….

Muchas, que no todas, de estas medidas pueden ser tomadas ya ahora mismo en un proceso ascendente siempre que haya decisión política impulsada y sostenida por una mayoría obrera y popular, como ocurre en muchos pueblos de Euskal Herria ahora mismo, y otras muchas deben ser divulgadas ya, debatidas públicamente mediante la democracia popular, antesala de la democracia socialista. Se debe socializar y popularizar el debate crítico sobre todas estas cuestiones decisivas a corto y a largo plazo.

Y debe debatirse públicamente, sin miedo, sobre la preparación de cuatro avances fundamentales sin los cuales el capitalismo volverá a renacer como el ave Fénix tras su muerte: Uno, la necesidad de superar históricamente la propiedad privada, la ley del valor-trabajo y la mercantilización de la vida. Dos, la necesidad de superar la explotación sexo-económica y el sistema patriarco-burgués como pilares actuales de la larga dominación y opresión humana. Tres, la necesidad establecer una solidaridad internacionalista entre los pueblos que no esté regida por la transferencia de valor a escala internacional sino por los principios socialistas. Y cuatro, la necesidad de medir y valorar el desarrollo socioeconómico desde parámetros no burgueses, sino desde criterios insertos en las leyes de la termodinámica y de la disipación de la energía, sabiendo que vivimos en un mundo finito en el que la racionalización del gasto energético es axioma científico-crítico.

Lo que aquí se plantea en modo alguno es utopía. Es una necesidad consciente. La utopía fue una fase del deseo humano constreñido por la dictadura de la necesidad ciega. Debemos dar el paso a la libertad comunista que es la superación consciente de la necesidad, en una espiral creativa sin fin.

martes, 25 de junio de 2013

La cuadratura de círculo

Como bien saben los lectores, el objetivo de esta columna es poner a Rubalcaba y al PSOE ante el espejo, poniendo de manifiesto su parecido a la figura clásica de Dr. Jekyll y Mr. Hyde cuando están en la oposición, como ahora, o, por el contrario, cuando se han ocupado del Gobierno.

Normalmente esta columna se ocupa de analizar las diferencias de postura en los temas políticos más variopintos. Pero en esta ocasión, y con el permiso de los lectores, nos vemos en la obligación de comentar un fenómeno inédito hasta ahora en la labor de ‘oposición’ del PSOE: la propuesta de pacto de Estado al PP sin límites definidos, la cuadratura del círculo en política de oposición.

Rubalcaba lleva semanas proclamando a los cuatro vientos la necesidad de un pacto de Estado con el Partido Popular, la coartada para el mismo es “fortalecer la imagen de España”. Dicho pacto, en un principio se circunscribía a establecer una posición común ante las instituciones europeas, principalmente ante la ‘troika’. Pero según han ido avanzando las semanas la apuesta ha subido y Rubalcaba ha ofrecido al PP y a quien le quiera escuchar un gran pacto contra el desempleo.

Es decir, el que fuera vicepresidente del Gobierno que abrió la puerta a las reformas laborales salvajes quiere un pacto sobre el empleo con el presidente del Gobierno que ha llevado a cabo una reforma laboral que es un arma social de destrucción masiva.

Ya no sólo vemos un Rubalcaba que desde la oposición contradecía ante cada micrófono que encontraba lo que hizo el último Gobierno en el que participó. Ahora encontramos un líder del PSOE que contradice su propia labor de ‘oposición’.

Rubalcaba considera que con esto va a parar su sangría electoral, pero hace la lectura incorrecta, porque los votos del PSOE se van hacia posiciones políticas auténticamente beligerantes con la ‘troika’ y el capitalismo.

Y, por si fuera poco, carga aún más de razón ese grito que recorre calles y plazas de nuestro país “PSOE, PP, la misma mierda es”. El social-liberalismo español ha llegado a su punto álgido y ha decidido interpretar la máxima socialdemócrata a su manera, estando dispuesto a crear un Partido Popular ‘con rostro humano’. Que les vaya bonito.

viernes, 3 de mayo de 2013

Comunidad valenciana

Valencianos “ciegos"
Si los valencianos siguen votando al Partido Popular después del reportaje emitido en el programa ‘Salvados’ de La Sexta TV sobre el accidente de metro del 2006, no tienen perdón. O son corruptos como sus políticos o tienen un grave problema cognitivo, por decirlo finamente.

Todo lo que no se ha dicho nunca en Canal 9, ya que sus directivos se han encargado de censurarlo, lo pudimos ver y escuchar el pasado domingo en la Sexta TV y más concretamente en el Programa ‘Salvados’ que dirige Jordi Évole.

La televisión valenciana y gran parte de la prensa de esa comunidad ha sido cómplice de los dirigentes políticos que participaron en este escándalo. Mientras su presidente Camps iba proclamando al mundo el ejemplo en que se había convertido la Comunidad Valenciana, su propio partido y su propio gobierno tapaba un escándalo en donde hubo un montón de delitos que siguen sin enjuiciar y resolver.

La Comunidad Valencia encabeza todos los rankings de corrupción y aunque sus grandes líderes no hayan sido condenados, los ciudadanos sabemos que no son de fiar. Lo debemos saber toda España menos los propios valencianos que a pesar del expolio siguen votándoles fielmente.

Vimos en el programa Salvados cómo quisieron comprar a las víctimas con puestos de trabajo para que retirasen las denuncias, cómo los visitaba Cotino, con su carita de Opus Dei, dándoles su móvil personal para que le llamasen ante cualquier duda ( el objetivo era que no denunciasen), cómo instruyeron a los que declararon en el juicio. Todos dijeron las mismas frases, las mismas mentiras.

También nos avergonzamos viendo cómo aumentaron el sueldo a los que declararon con más entusiasmo, Cómo desapareció el libro de seguridad. Cómo Cotino se hacía pasar por su hermano para no responder al periodista y finalmente unas vergonzosas imágenes de este impresentable político, irónico, cínico y ruin negándose a contestar a los periodistas entre falsas sonrisas.

Los dirigentes valencianos, todos ellos del Partido Popular quedaron como una auténtica basura. Ahora son los ciudadanos los que tienen que decidir. Ya no pueden decir que no lo vieron.

jueves, 28 de febrero de 2013

Toni canto y la idiotez de un politico

Toni Cantó. Explicación científica a la gilipollez inexplicable

Le sigo dando vueltas al tema que relaciona al oportunista actor y político Toni Cantó con la violencia de género. Lejos de la ironía más o menos acertada con la que argumento en muchas ocasiones mis textos, me estoy dando cuenta de que la ligereza con la que personas de este tipo hablan de temas tan importantes, podría ser directamente proporcional a la lentitud de regeneración de sus neuronas. Lo que técnicamente se conoce como neurogénesis.

Sinceramente creo que no hay que culpar a este tipo de personajes ni de sus propios comentarios. Lejos de pensar en alguna enajenación transitoria, habría que buscar otros motivos para entender esa facultad innata de cagarla de forma estrepitosa y sin consuelo, prescindiendo así de las valoraciones personales como barómetro de medida en cuestiones de intelectualidad de este tipo de políticos que dicen representarnos.

Si este comentario hubiere o hubiese venido de una persona diagnosticada de Alzheimer, no creo que la más mínima parte de la opinión pública hubiera o hubiese tomado interés en recriminar al actor/político/modelo que, según dice una amiga mía, -no entro en valoraciones-, tiene la boca bonita.

Desde el punto de vista holístico en el concepto humano, resulta abrumador pensar en la cantidad de motivos que, desde el desconocimiento de la vida y milagros de este Orestes de turno, han llevado a dicho personaje a realizar tales citas. Unas afirmaciones propias de engendros mediáticos a la altura de otras lindezas como "nunca he leído un libro porque no tengo tiempo y por eso compro discos", "perdimos porque no ganamos" o aquella de "las películas de hoy son muy raras porque te hacen pensar".

Buscando en la basura, podríamos pensar en la emoción del momento y atribuirlo a una posible y desmedida ingesta de alcohol en su juventud que está demostrado frena el proceso de maduración del cerebro. También a una escasa actividad física, que constituye del mismo modo a una desaceleración de la regeneración neuronal; a algún golpe o simplemente a un proceso derivado y asociado a un mal despertar. Desde la honestidad, creo que es imposible decir tal gilipollez y con eso pensar se está defendiendo algo para algún sector de la población.

Tenemos que terminar con los malos tratos y hacer lo posible por entender, de una vez por todas, que existe una mayoría. La de las mujeres maltratadas que no denuncian por miedo al hijo de la gran puta que tienen al lado. Y también nos podíamos plantear recoger muchos millones de firmas para que los incompetentes políticos gilipollas del tipo Cantó, desaparezcan de la estructura ¿dirigente?


sábado, 2 de febrero de 2013

Los escaldos


Los Escaldos

Los escaldos eran poetas-guerreros vikingos, itinerantes que acudían o seguían a los reyes y los grandes señores. Aunque este arte se desarrolló en el continente, acabó siendo una especialidad islandesa tan apreciada en su propio país como en los reinos nórdicos y las Islas Británicas. Algunos llegaron a tener su propia saga, como Gunlaug lengua de víbora. Escucharemos a una reina vikinga, Thyre, contar el mítico origen de ese arte que les legó el mismísimo Odín: “Hubo un tiempo en que las dos razas de dioses, aser y vanir, estuvieron enemistadas. En un determinado momento, hubo un encuentro para hacer las paces. Como símbolo de su reconciliación, pusieron una cuba en medio de todos y escupieron en ella. Más tarde, los dioses, sabiendo que aquella manifestación de la paz entre ambas razas era algo muy poderoso, hicieron con su contenido a un ser, al que llamaron Kvasir y que, con el tiempo, fue considerado tan sabio que no había pregunta que no supiese responder, aunque su principal virtud era el arte poético. Un día, Kvasir salió a dar una vuelta por los mundos que habitaban los distintos seres. Así llegó a la casa de los enanos Fialar y Galar que, conociendo la historia de su creación, decidieron matarlo. Con su sangre mezclada con miel, llenaron tres recipientes. Y aquel hidromiel resultante era tan poderoso que todo aquél que lo bebía se hacía poeta y sabio, como lo había sido el propio Kvasir. Poco después, aquellos enanos mataron al padre de un gigante llamado Suttung, al que después tuvieron que entregar todo el hidromiel a cambio de que él no los matase a ellos. Pasó el tiempo. Un día que Odín estaba viajando por los mundos bajo el nombre de Bolberk, se encontró con un grupo de enanos que estaban segando el campo. Para entablar conversación y algo más, el dios se ofreció a afilarles las guadañas con su piedra de afilar. Viendo lo bien que cortaban después, los campesinos quisieron comprarle la piedra. Ante la negativa de éste, se pusieron violentos hasta el punto de que Odín tuvo que lanzarla al aire. Todos los enanos se abalanzaron inmediatamente sobre ella, pero se cortaron mutuamente las cabezas con sus bien afiladas guadañas. Estos campesinos trabajaban para el gigante Baugi, hermano de Suttong. Como, de pronto, se encontró sin nadie que le segase los campos, aceptó la oferta de aquel magnífico Odín, que prometió hacer él mismo el trabajo de todos ellos a cambio de un trago del famoso hidromiel que guardaba celosamente a su hermano. Baugi prometió ayudarlo a convencer a Suttong. Al terminar la siega, ambos fueron a su guarida. Pero Suttong se negó a entregar a aquel extraño una sola gota de su preciado hidromiel, aunque accedió a que permaneciera allí las tres noches de cortesía, tal como era habitual con un visitante. Odín consiguió hacer un agujero en la pared, por el que pasó transformado en serpiente hasta la habitación de Gunnlod, la hija del gigante. Durmió con ella las tres noches, después de las cuales la joven giganta le dejó probar el hidromiel de su padre. Pero Odín no se conformó con un traguito, sino que se bebió los tres recipientes completos. Una vez que consiguió su propósito, se transformó en águila y echó a volar hacia el Asgard. Los dioses le estaban esperando con sendas cubas, en las que vomitó el hidromiel. No todo se recogió en estos recipientes, ya que hubo una pequeña parte que se le escapó al águila/Odín por el orificio trasero. Esa parte se dice que es la que les corresponde a los malos poetas”.

La ciudad de los gorriones

LA CIUDAD QUE SE CONQUISTÓ CON GORRIONES...

En 1029, el rey Olaf II de Noruega volvió del exilio para recuperar el trono perdido frente a los daneses. Al año siguiente, en la batalla de Stiklestad, fue herido de muerte. Junto a Olaf, luchaba su hermano Harald Hardrada que pudo huir con un grupo de fieles. Se contrataron como mercenarios al servicio de Yaroslav I el Sabio, monarca del estado Rus de Kiev (territorio del actual Ucrania, Bielorrusia, Polonia, las Repúblicas Bálticas y parte de Rusia), donde ganaron un gran prestigio que, poco más tarde, les sirvió para formar parte de la Guardia Varega del Imperio Bizantino.

Guardia Varega
Al servicio del imperio luchó en las campañas de Sicilia, donde, gracias a su ingenio, consiguieron tomar una ciudad que parecía inexpugnable. Al grosor y la altura de las fortificaciones había que añadir que disponían de pozos naturales y, además, que disponían de suministros para pasar varios meses de asedio. Harald permaneció durante varios días buscando alguna brecha, punto débil o resquicio por el que poder atacar… nada de nada. De lo que sí se dio cuenta es de que, durante todos los días que estuvo estudiando aquella fortaleza, cientos de gorriones volaban hacia el bosque para buscar alimento para sus crías y luego regresaban a sus nidos en el interior de la ciudad. Ordenó a sus soldados que capturasen el mayor número de pájaros que pudiesen pero solamente los que salían de la ciudad. Ataron a sus patas pequeños trozos de madera, que previamente habían impregnado con brea y azufre, y les prendieron fuego. Los pájaros, asustados, volaron rápidamente hacia sus nidos. Como la mayoría de estos nidos estaban situados en las cornisas de las casas construidas de madera, paja y otros elementos altamente inflamables, cientos de pequeños fuegos comenzaron a devorar la ciudad. Los habitantes de la ciudad salieron huyendo del fuego y pidiendo clemencia. Harald tomó la ciudad y les perdonó la vida.

Muerte de Harald por una flecha en Stamford Bridge
Estos triunfos le supusieron el reconocimiento del emperador bizantino Romano III, pero Harald creía que había llegado el momento de volver a Noruega y reclamar su trono. El emperador no le permitió partir y Harald, con parte de la Guardia Varega, huyó hacía tierras nórdicas. En 1047, fue coronado Harald III de Noruega. Falleció en la batalla de Stamford Bridge (1066) cuando trataba de invadir Inglaterra.
Jo. en 09:12
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martes, 15 de enero de 2013

No hay marcha atrás

La marcha atrás  es imposible 
“La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”. Me da una enorme grima recordar el artículo 2º de la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 17 de mayo de 1958, pero aún me la da mayor el comprobar que por la vía de los hechos, las  actitudes y los comportamientos de la clase dirigente actual caminamos a pasos agigantados hacia su recuperación.

José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte, elimina de un plumazo la asignatura de Educación para la Ciudadanía a cambio de otorgar una preeminencia perdida a la de Religión, Fatima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social, confía la salida de la crisis que padecemos a la Virgen del Rocío y, más recientemente, Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Valenciana, rizando el rizo del esperpento, elabora un nuevo decreto de admisión de alumnos en el que considera al embrión como un hermano ya nacido en el baremo para las matriculaciones escolares. Esta última medida no se le hubiese ocurrido ni al mismísimo dictador, aunque quizás solo fuese atribuible a su escasa imaginación que, sin embargo, demuestran día a día sus herederos intelectuales.

El artículo 30 de nuestro Código Civil establece que “la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”. Pero estas son meras zarandajas leguleyas cuando se trata de dar supremacía a una determinada concepción ideológica sobre cualquier otra consideración por mucho que esté fundamentada en la normativa vigente.

Pero una duda de carácter técnico deberá ser despejada para tramitar debidamente la asignación de plazas en los centros escolares valencianos. ¿Cómo se documentará la existencia del singular miembro de la unidad familiar? ¿Con una ecografía del feto debidamente certificada por el ginecólogo o para no crear agravios comparativos con otras mujeres que estén en un estado muy incipiente de gestación -recuérdese que para la Iglesia Católica se es persona desde el mismo momento de la concepción- valdrá el resultado positivo en la prueba del “predictor” realizada ante notario?.

Como se siga por este camino llegará el momento en que se tendrá en cuenta para la baremación de méritos el que los padres estén casados como dios manda y mantengan relaciones sexuales abiertas a la procreación en detrimento de aquellos otros que, habiendo unido su relación civilmente, disfruten de su sexualidad por puro hedonismo y poniendo trabas a la concepción. Aunque, pensándolo bien, quizás esta posibilidad no sea viable por la dificultad de acreditar el mérito ya que el fedatario público que tuviese que certificarlo sería considerado un degenerado mirón. Pero todo se andará, confiemos en la patológica imaginación de nuestros actuales mandatarios.